¿Por qué no me convencen las Semanas de la Ciencia en la escuela?

Ni Semanas de la Ciencia ni Expociencias, que forman parte de nuestra cultura, ésa que tiene el objetivo de testimoniar todo aquello de lo que no está convencida con un simple recuerdo, al más puro hacer un poquito de todo para que no quede una huella de nada, ayudan a la promoción de la ciencia, a crear interés por la misma, a crear hábitos científicos (aumentar la curiosidad, el planteamiento de preguntas interesantes, la búsqueda de respuestas creativas, etc.).

exposcience
Bernice Willemse y Max van Heerden, del Hoerskool Linden de Randburg, Sudáfrica, muestran sus investigaciones en la búsqueda de fuentes de luz diurna alternativas para los residentes de los asentamientos informales. Proyecto presentado en una llamada Expociencia para Jóvenes Científicos…

Tan cierto es que escuelas y universidades en muchas ocasiones basan su propuesta de valor y el pseudo interés en estos objetivos, proponiendo Semanas, cuando no jornadas, dedicadas a la ciencia, o exposiciones en donde proyectos débilmente producidos y seleccionados y de dudosa utilidad y raigambre científica son mostrados de manera acrítica y desencajada.

Esto me recuerda la primigenia discusión de Ortega y Gasset sobre la enseñanza de la ciencia y la práctica de la misma, tratando de dilucidar el papel que la universidad tiene en relación a ésta. Así, teniendo en cuenta que una de las funciones de la universidad es la de la investigación científica, ¿significa esto que todos los universitarios tienen que llegar a ser científicos? Más bien no, pero, con matices. ¿Dónde está el equilibrio y qué hacemos para el logro de esta función? Repito, visto lo que se ve en muchos rincones del país, éste y otros, parece que las Semanas de la Ciencia y Expociencias han sido elegidas como instrumentos preferentes para ganar este objetivo, si bien a la luz del interés de nuestros jóvenes por la ciencia (y por la Tecnología, en mayúsculas), el fruto de eso no parece ser más que desastroso, por lo general.

La tesis de mi colega y amiga la Dra. Alma Dzib Goodin, neurocientífica, de que las especies llevan millones de años adaptándose a su ambiente, nos ayuda a comprender por qué este mecanismo falla y, también, qué propongo de manera sencilla para la devolución del interés por la ciencia y la adquisición de hábitos y competencias “científicas”. Propongo cinco ideas:

  1. Eventos que dejan huella: aquellos que se prolongan en el tiempo.
  2. Actividades que crean hábitos: aquellas en las que se implican activamente los sujetos en la práctica permanente.
  3. Actividades que generan estímulo y energía: aquellas que conectan con los intereses de los sujetos.
  4. Actividades que incrementan la motivación personal: aquellas que promueven la autonomía, dedican más tiempo al por qué junto al cómo (propósito) y permiten crear trabajo bien hecho (maestría).
  5. Actividades que transforman a las personas: aquellas que envuelven a las mismas por completo cuidando todo lo anterior desde un proceso de comunicación y diálogo con la misma profundo y cuidado.

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