Personalismo educativo

El personalismo es toda aquella doctrina que mantiene el primado ontológico, ético y social de la persona. Más que de un sistema claramente delimitado, se trata de una concepción de contornos poco delineados y que engloba bajo sí posturas filosóficas de tendencia muy diversa con el denominador común de la exaltación de la dignidad de la persona. Muchas de las dimensiones que el ser humano presenta, como persona, como sujeto gestor de su naturaleza, son dimensiones que fenomenológicamente podemos describir; precisamente las situaciones y procesos educativos están llenas de éstas.

El personalismo considera a la persona como principio de toda actividad educativa. La persona posee las siguientes notas características:

  • Singularidad: la persona es un ser unitario, indiviso en sí, único e irrepetible.
  • Autonomía: es, no de un modo absoluto, principio de sus propias acciones.
  • Apertura: por su naturaleza está abierta a las cosas, a las demás personas y a la trascendencia.

De ahí surgen todas las demás dimensiones del ser humano, de ahí surge su educabilidad. La actividad educativa, en este sentido, ha de ser entendida como una auténtica tarea de personalización, porque la persona es el fundamento de la educación. Esto conlleva la posibilidad y necesidad de desarrollar un proceso de personalización, según el cual a la persona se le permite realizarse y autorrealizarse de un modo singularizado. El fin de la educación, y con ello la posibilidad de perfección humana, radica en el desarrollo armónico de la totalidad de la persona.

Estudio del feto de Leonardo da Vinci

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