Un alumno que pregunta llega lejos

¿Por qué un alumno debe preguntar? Aparentemente la cuestión es de respuesta fácil: debe preguntar porque las dudas que tenga deben ser satisfechas, porque no debe cerrar cada día con el mal trago que supone ingerir sapos verdes y viscosos, como afirmaba uno de mis profesores en Secundaria, en alusión a dudas fundamentales que no son satisfechas por el alumno convenientemente.

Pero, detrás de la simpleza de esta pregunta, y aceptándola, debemos arrancar y mejores argumentos. He aquí algunos más:

1)  Preguntar requiere del alumno la capacidad de discernir el conjunto de los contenidos que trabaja, estableciendo criterio sobre aquello que cree saber de aquello que cree que no sabe aún, o no entiende del todo. Es frecuente encontrar alumnos que no tienen dudas, nunca, y, sin embargo, indagando el tema se pone de manifiesto que tienen grandes lagunas.

2) Preguntar requiere del alumno motivación, asertividad y capacidad suficiente para levantar la mano, en su caso, formular una pregunta. Muchos alumnos no levantan la mano por miedo, por falta de asertividad, por no encontrar el clima adecuado en el aula (el establecimiento de un apropiado ecosistema es fundamental para el desarrollo de determinadas actitudes y comportamientos, no entiendo cómo hay profesores que aún no entienden esto del todo).

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3) Preguntar requiere del alumno conocimiento y competencia comunicativa suficiente para poder crear pensamientos e ideas, poder expresarlas con palabras, conocimiento, en definitiva, para poder formular una pregunta y que esta esté, claro, “bien formulada” (entre comillas porque esto siempre está en desarrollo, pero como docentes o padres hemos de estar abiertos a cómo los chicos pregunten en cada momento). ¿Se puede adquirir esta capacidad? Ciertamente. La competencia comunicativa relacionada con la formulación de una pregunta, algo que comienza con la organización de las ideas a nivel mental y/o con un ambiente lingüístico estimulante ciertamente, culmina con la formulación de la misma, pregunta que se rige por los criterios de claridad, pertinencia, efectividad, etc.

Es habitual encontrar en educación innumerables preguntas de los alumnos. Los profesores suelen preguntar y mucho, a veces parece que es su única tarea, pero en ello mismo es raro encontrar profesores que enseñen a preguntar a sus alumnos y, menos aún, a responder. Es de vital importancia contribuir al desarrollo de estas capacidades en el alumno, porque…

4) Preguntar (y obtener respuestas para seguir preguntando…) es algo relativo a determinadas maravillas que acontecen a nivel neuronal. Preguntar es, ante todo, una forma de actividad mental muy saludable, sobre todo en términos de desarrollo de nuestra capacidad y potencia cerebral.

¿Qué ocurre en el cerebro cuando preguntamos?

De manera general y dada la plasticidad cerebral con la que estamos dotados por razones evolutivas, entre otras fundamentales, en el proceso de maduración cerebral las neuronas llevan a cabo diferentes procesos neurobiológicos. Así, muchas de las sinapsis pueden ser generadas (sinaptonégesis), otras pueden ser eliminadas (prunning), pueden generarse nuevas conexiones en los mismos terminales o en terminales cercanos a los de otras neuronas (dendrogénesis), pueden conectarse nuevas neuronas diferentes entre sí (mielogénesis) o muchas conexiones pueden ser estructuradas y/o afianzadas en base a la información sistemática recibida y, por último, pueden también generarse nuevas neuronas (neurogénesis).

Por cuanto que preguntar afecta a la capacidad de discernir entre conocimientos, afecta a la motivación y, por tanto, al manejo de nuestras emociones y afecta a nuestra competencia comunicativa, entonces es lo cierto que preguntar es un buen ejercicio para el desarrollo neuronal en donde la generación de sinapsis, las conexiones neuronales y las neurogénesis pueden ser algunas de las grandes beneficiadas.

¡Bienvenidas sean las preguntas de los alumnos!

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