La esclerosis creativa de nuestra época

Un repaso a la historia de la humanidad revela los males que aquejaron a cada época; si bien hay algunos que recorren los tiempos, hay otros que se apuntan el tanto de haber definido preclaramente un determinado tiempo, aportando todo su jugo y su significado.

El momento presente sólo podrá ser estudiado por los historiadores del futuro, pasados unos años, cuando puedan establecer juicios de valor, intencionados o no, sobre todo tipo de cuestiones.

¿Qué dirán, entonces, del desarrollo y fomento de la creatividad en nuestra época? ¿Dirán que nuestra época fue creativa o no?

La creatividad es hoy uno de los temas sobre los que más se escribe. Autores como Ken Robinson no llegaron a él por casualidad, sus escritos revelan muchas pistas sobre la importancia que tiene este asunto para la historia de la humanidad, sin reservas, más allá de profundizar en el qué y el cómo de la creatividad.

Estamos ante dos signos bien claros que definen, como síntomas, un gran tema de nuestro momento. Primero, ¿por qué se escribe tanto sobre creatividad? Segundo, ¿la tesis a la que se llega en la mayoría de los escritos es la adecuada? Es decir, ¿funcionará así?

En frente de estos sesudos de la creatividad, sólo mencionaré a Robinson pero hay muchos más, sobre todo del lado divulgativo, se encuentra el mundo de la educación, el sistema educativo, los profesores, pero, ¿qué llega de todo esto que se divulga sobre la creatividad a las aulas? Poco, en mi opinión.

Quiero terminar de explicar dos razones de esta esclerosis creativa en nuestras escuelas, por si podemos ponerles remedio allí donde me leas:

Primero, la formación del docente en todo lo relativo a la creatividad es muy pobre, dentro y fuera de los centros de formación, durante su formación inicial y a lo largo de la ocasional continua; en términos absolutos su formación en creatividad representa la ausencia total, en lo relativo depende de circunstancias en ocasiones no programáticas, por tanto, casi al azar.

Segundo, es posible que la mayoría de los docentes admitan la importancia de la creatividad, pero de ahí a comprender los mecanismos que influyen en ella, a detectar las barreras que la imposibilitan y a apostar fuertemente por la misma en las aulas como un aceite que envuelve todo el engranaje de la buena y bien necesaria educación hay toda una larga distancia. El interés por la misma aún es pobre, consecuencia de ello el tiempo dedicado a conocerla más que paupérrimo.

Hay, sin embargo, buenas noticias. La esclerosis creativa en educación tiene cura…

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