El emprendedor responsable rebasa continuamente la realidad, no la da por definitiva

El emprendedor responsable rebasa continuamente la realidad, no la da por definitiva.

La opción humana que tiene en el punto de mira a los valores, en donde se encuentra verdaderamente el emprendedor, es la opción donde cada uno en lo personal del encuentro con los demás y sus inevitables requerimientos, experimenta la respuesta-responsabilidad.

Recuerdo que en el Universidad uno de los profesores preguntaba lo siguiente: “¿A qué se debe la idea de un proyecto que contempla acciones concretas?”. Unánimemente, los alumnos respondían que tanto acciones como el proyecto en sí mismo respondían a la posibilidad de cubrir necesidades. Sorprendentemente, este profesor dijo que de ninguna manera era sólo eso… ¿Y qué entonces?

Comprender este punto lleva al emprendedor de la actitud reactiva a la proactiva, en un movimiento que abre caminos nuevos en vez de pisar la tierra quemada por otros. No se trata del ser del emprendedor, sino de la manera como él(ella) mismo es en todo lo que es, y lo es más plenamente que por mera necesidad. Esta es la vuelta que hay que darle al problema de la necesidad, ésta no es más que una de las posibilidades del emprendedor.

En ocasiones, nuestra reacción ante las necesidades no es más que un delirio de pureza absoluta, o una manía de la perfección, pero sólo en el plano de lo teórico, donde todo parece funcionar. Al final, abrir un poco los ojos nos lleva a ver que esta actitud se encuentra entre sujetos cuyo comportamiento dominante es una evasión de la realidad.

El emprendedor de respuesta responsable está en las antípodas de esta pureza abstracta. Ver para creer cómo el trabajo continuado sobre la realidad desmonta el mito de la pureza y desvela tantos resortes y rincones por explorar. La diligencia de la persona emprendedora es, por el contrario, afirmación e inserción concreta, una responsabilidad asumida en un mundo de situaciones concretas que podemos llegar a reconocer y superar.

Emprender, entonces, es asumir una situación y responsabilidades siempre nuevas. Emprender es rebasar continuamente la realidad ya adquirida, pues no es dada por definitiva. Es el emprendedor quien la hace siempre nueva.

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