No tengas miedo a cambiar, ni temor a emprender cuando ves cambiar tu vida

No tengas miedo a cambiar, ni temor a emprender cuando ves cambiar tu vida.

Hay muchas personas que porque quieren ser fieles así mismas o porque no quieren afrontar la novedad como imprevisible, tienen pavor a lo nuevo, afrontan el día a día con la inquietud de permanecer sin cambiar el más largo tiempo que sea posible.

Esta es una actitud mezcla de ideas equivocadas y emociones erróneamente interpretadas, que nos acerca más a la inmadurez que la persona con horizonte. Un emprendedor que se aferra a esta actitud está perdido.

Una de las anécdotas más simpáticas que jamás me han ocurrido y, como verás, es algo bien simple, tuvo lugar en uno de mis viajes a Paraguay. Ocurrió hace algunos años.

Viajé en aquella ocasión con un profesor amigo, era un viaje académico. Yo vestía una digna chaqueta con el pantalón largo correspondiente, a pesar del incómodo viaje. Mi amigo, en cambio, iba en pantalón corto, camiseta, barba de tres días, sospechosa porque habitualmente se afeitaba cada día, y calzado de deporte. Si yo me decía para mis adentros “soy profesor”, supongo que él se decía “qué más da lo que soy”.

Al llegar al Aeropuerto de Asunción, capital de Paraguay, entre el calor de una bienvenida y en una situación de normal somnolencia, unos enigmáticos señores acudieron a nuestra presencia y casi de tapadillo le dijeron a mi amigo que se adelantó en el paso:

―¿Le cambio señor?

Mi amigo, cuya barba había crecido hasta el cuarto día y tenía semejante aspecto, no percibió que aquellos señores eran los tradicionales cambistas de dinero, así que se miró a sí mismo desafiante de arriba abajo y mirando de nuevo al cambista contestó:

―No gracias, estoy bien como estoy.

Broma o no, estaba claro que no quería cambiar.

Pero, claro, ¿es necesario cambiar? ¿Cambiar es lo natural? ¿Cambiar es lo que ocurre a pesar de todos nuestros intentos para que nada cambie? Ciertamente lo es. Por eso es tan inútil construir murallas frente al cambio, barreras contra la transformación personal.  El miedo al cambio no es conservación de tu mejor yo, es empobrecimiento paulatino de tu persona.

No tengas miedo al cambio, ni temor a emprender cuando ves cambiar tu vida y a ti mismo. Detrás de ello no está más que el aliento de la gran aventura que es la vida.

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