365 días emprendiendo

Siempre hay personas que te inspiran, Tony Robbins, James Altucher, Sara Blakely, Erico Rocha o Nick D’Aloisio, Danae Ringelmann, Urška Sršen o Debra Sterling y de entre las muchas cosas que aprendes de ellos sobresale una: cuanto más das más feliz eres.

Siendo así, la primera pregunta que te haces es: ¿tengo algo que dar? Piensas un rato y te convences de que una cosa es lo que piense uno y la otra la respuesta de los demás a esta importante pregunta. Mientras llega la misma te das cuenta de una cosa: vale la pena intentarlo, siempre hay cosas que dar, todos tenemos cosas que ofrecer, compartir merece siempre la pena.

Es así como surge 365 días emprendiendo, luego del convencimiento de que sólo compartiendo haremos un mundo mejor, mundo que en el fondo de nuestro corazón todos deseamos profundamente, y que compartir es el mejor emprendimiento.

De mis viajes por el mundo poseo algunos pensamientos absolutamente claros, tal vez todo lo demás sea secundario: dar y dar lo mejor de uno mismo, y sin reservas, es el gran secreto de la vida personal y social, en la formación y en el trabajo, en la profesión y en la vocación, en el mundo. Es por eso por lo que no quiero dejar pasar la oportunidad. Todos tenemos que estar en esa posibilidades, todos, además, tenemos señales que nos demuestran que ésta es la mejor actitud posible. Recuerdo el eco de las palabras de uno de mis alumnos brasileños en una Maestría en Paraguay hace algunos años, me decía: “tienes que hacerlo, es un bien para todos”. En ese momento te asalta la duda, ¿qué tengo que ofrecer? Luego, tratas de ser humilde y piensas que la actitud de compartir es más importante que la de tener “cosas” uno mismo, luego el acontecimiento será tu maestro interior. Por eso hay que dar el paso adelante, culminar en la vida con esa actitud que coloca por delante ofrecer y compartir.

365 días compartiendo es un camino, que nunca se hará largo porque es la vida misma y de ella decimos que es tan corta, ¿verdad? Por ello iré contando lo que entiendo que son las preocupaciones de mucha gente, las que considero mías también, las inquietudes de nosotros cuando nos miramos adentro en una actitud que refleja el “intimus intimo meo”, lo más hondo de mi intimidad.

En esta vida debe haber un tiempo para los valores, la educación, la persona, emprender, disfrutar, trabajar, admirar, preguntarse por el futuro, analizar el pasado, tender la mano, comprender, la virtud, la creatividad, la pasión…

Y entre líneas, siempre el amor, el lenguaje de la verdad, el antídoto para la oscuridad, el único secreto desvelado desde siempre…

365 días emprendiendo.

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