Preguntar a los alumnos por su futuro

Alumnos del T1 de la asignatura de Didáctica y Desarrollo Curricular, Universidad de Huelva, curso 2012/13

Trabajar con alumnos es lo más gratificante que puede haber en el mundo. Ser alumno es tener la cualidad de ser aprendiente y si se es sensible con ello el impacto del trabajo docente con ellos es mayúsculo.

He querido que mis alumnos de Didáctica y Desarrollo Curricular apuntaran una serie de verdades que hoy considero necesarias en el proceso de formación docente. Digo verdades porque es casi un espectáculo comprobar cómo muchas de ellas brillan por su ausencia en su proceso de formación o están desaparecidas cuando son profesionales, situación lastimosa por cuanto que es imposible conseguir ciertos objetivos si no trabajamos determinados aspectos de la pretendida satisfactoria realidad docente.

Como afirma Daniel Pink, cuando a los alumnos se les pregunta su opinión ellos te dan su opinión, cuando se les pregunta por sus ideas ellos te dan sus ideas. Es necesario, pues, crear el ambiente adecuado para que sus procesos de aprendizaje sean activados de forma que podamos preguntarles y ellos darnos todas sus ideas. Siempre he encontrado las ideas de los alumnos de enorme utilidad, para seguir ese hilo, para usarlas como trampolín, para catapultar sus palabras hacia un escenario nuevo y de enorme utilidad para otros. Las ideas de los alumnos son un bálsamo para la falta de modestia de muchos profesores.

Una vez más sus ideas me han sorprendido. Luego de un proceso de reflexión sobre determinados elementos críticos de la situación en la que se encuentra la educación hoy, sus respuestas fueron rápidas e incisivas, cargadas de argumento, motivadas, proyectadas desde la hipótesis del futuro plausible: todos quieren lo mejor en un futuro garante para ellos y sus venideros alumnos, pero en muchas ocasiones comprueban las faltas, las ausencias, los errores, las desganas y hasta las manipulaciones con las que se prepara el terreno educativo y docente.

No es baladí lo afirmado anteriormente. Terminará viéndose claro cómo una mala docencia, cómo la falta de apoyo administrativo y político de verdad, cómo la pobre formación docente están detrás en muchos casos de la depauperada calidad de la educación, donde incluimos, además, los problemas de comportamiento y las conductas disruptivas con que nos levantamos cada día. Un interesante estudio de 2006 de la Dra. Maeve Martin en Irlanda apunta interesantes conclusiones sobre esto.

Vamos a enumerar de forma resumida las conclusiones de estos alumnos en 4 campos relacionados con la tarea docente: competencias, inteligencia cognitiva y emocional, valores y apoyo político y administrativo.

Competencias

El docente tiene que desarrollar las siguientes competencias: emprendedora, innovadora, imaginativa, creativa, tecnológica, social, lingüística y expresiva, pedagógica, afectiva y emocional, empática y crítica.

Tiene que tener iniciativa para aprender, capacidad para adaptarse a una situación y persona, motivarle, capacidad para comunicarse correctamente y captar la atención del alumno.

Inteligencia Cognitiva y Emocional

El docente debe saber captar la atención y trabajar la concentración de los alumnos. Tener una idea clara de la importancia de la memoria en el aprendizaje, usándola convenientemente.

Debe trabajar las Técnicas de Trabajo Intelectual, no solamente exigir rendimiento, motivando a los alumnos e inspirándolos al máximo. Debe tener una mente abierta y respetuosa, es un modelo a seguir.

Valores

Un docente debe ser responsable, comprometido con la enseñanza, abierto con alumnos y padres, paciente, tolerante, empático, comprensivo, riguroso, bondadoso, carismático, motivador, confiable y confidente. Tiene que ser feliz.

Necesita una visión global del mundo, actitudes que despierten interés en los alumnos, amable, cordial, maduro.

Apoyo político y administrativo

Es necesario crear o modificar la legislación educativa para dar entrada convenientemente en la educación a aspectos como la innovación o la creatividad, al igual que a aspectos que afirma hoy la neurociencia. La formación de los futuros maestros es, en general, poco práctica.

Es necesario mejorar las exigencias a los docentes y, también, sus salarios. Mientras que existe la apariencia de un apoyo político y administrativo de la educación y la escuela, lo cierto es que en la práctica el apoyo de verdad brilla por su ausencia.

Alumnos del T1 de la asignatura de Didáctica y Desarrollo Curricular, Universidad de Huelva, curso 2012/13

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