Pequeña demostración de talento

Se ha llamado al talento “inteligencia triunfadora” (José Antonio Marina). Creo que es acertado. Ahora bien, en caso de que queramos aumentar el talento de nuestros hijos y alumnos, ¿qué es necesario hacer? ¿Cómo tenemos que plantear y desarrollar el proceso educativo? ¿Qué elementos tenemos que introducir en nuestra forma de educar? ¿Qué y cómo hay que hacerlo?

Muchas veces nos hemos preguntado por qué no hay mejores resultados en un determinado grupo o país, por qué no tenemos más emprendedores, qué falla. Toda pregunta, y éstas no se quedan sin ella, tienen respuestas más o menos acertadas, respuestas con las que cerramos debates y justificamos acciones y políticas. A veces ocurre que las respuestas son altamente equivocadas. El problema que tiene toda pregunta educativa es que su respuesta puede determinar o debilitar un horizonte.

Cuando hay que explicar por qué hay pocos emprendedores, por qué nuestros resultados son débiles, qué problema tiene nuestra inteligencia, por qué el conocimiento del inglés es tan pobre, etc., algunos recurren a respuestas de tipo político, ideológico o sociológico. Nada de eso va mal encaminado, pero a veces desdibuja horizontes e imposibilita más certeros diagnóticos sobre los problemas inherentes a la educación. Contemplamos en multitud de ocasiones que esto no es más que un triste debate político o ideológico, del que no voy a esconder su importancia por cuanto determina la organización misma del sistema, olvidando algo realmente importante: una vez que un profesor cierra la puerta de su aula tiene tiempo y espacio suficiente para obtener mayores rendimientos de sus alumnos.

Un par de reflexiones más a la luz de mi buena amiga la prestigiosa neurocientífica Dra. Alma Dzib. Van algunas pistas.

Ella afirma que el aprendizaje es el proceso que se centra en el alumno, especialmente en el cerebro del alumno. Es un proceso neurocognitivo y evolutivo que se alimenta no sólo de la enseñanza que brinda la educación, sino del medio ambiente. Es una necesidad de las especies. Erróneamente se dice que se aprende en la escuela, pero en realidad el cerebro aprende en todos los ambientes en que se encuentra, esto incluye la televisión, las redes sociales, el arte, y hasta los errores. Y ciertamente todo está malorganizado y completamente desregulado. Hay bastante caos.

Finalmente, el proceso de la atención es socialmente mal comprendido, pues se cree que poner atención implica tener la mirada sobre algo, sin embargo, el cerebro presta atención selectiva y es un proceso cognitivo complejo, determinante para la conservación de las especies y que depende de la adaptación al medio, producido por la interconexión de las redes neuronales que permiten un procesamiento en paralelo, secuencial o en base a jerarquías que resultan de la actividad mental con una riqueza y flexibilidad infinitas (Klein and Lawrence, 2012). La Dra. Dzib concluye: “Cuando me preguntan cómo hacer para que los alumnos presten atención y no se distraigan con el ambiente, la respuesta es muy simple: diga algo interesante“.

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