Sigo la máxima de Dan Pink cuando afirma «Pregunta a los estudiantes». ¿Por qué? Porque habitualmente se les pregunta poco. ¿Y por qué esto? Seguramente no es fácil la respuesta, pero se me ocurre ahora que hacer preguntas puede ser sencillo, pero obtener respuestas puede resultar inquietante, desafiante, hasta molesto. De nuevo, ¿por qué? Porque no sabemos, porque generan preocupación, porque ponen luz donde no lo había, porque nos dejan en mal lugar… Nos puede pasar a cualquiera.
Pero me gusta preguntar. Y veo que se obtienen respuestas, las que son, tremendamente interesantes.
Comenzaron mis clases en el Máster de Formación del Profesorado de Secundaria. Este año grupos de graduados en Biología, Geología, Física, Química, Ingeniería, Lengua, Idiomas Extranjeros, Medicina… Dos grupos de gente muy interesante. Un lugar para contar cosas que sabes y, además, para seguir aprendiendo.
El profesorado de Secundaria responde
El primer día hicimos una actividad, en realidad una pregunta. ¿Qué problemas hay en cada uno de estos cuatro elementos que nos afectan: sociedad, institución educativa, profesorado y alumnado? Nos dividimos en grupos y varios de ellos trabajaron cada cuestión. Cuento hoy en este primer post algunos de los problemas que se detectaron sobre uno de estos componentes: el alumnado.
No hay que leer mucho sobre sus respuestas para advertir que el primer problema en importancia, en el que todos coinciden, es la cuestión de la desmotivación del alumnado. El mismo se ilustra con términos como falta de interés, aburrimiento dentro del aula. También se habla de falta de atención.
Otra cuestión que destaca es aquello que tiene que ver con las habilidades intelectuales del alumnado en los espacios educativos. Hablamos de poco dominio de las técnicas de trabajo intelectual (hábito de estudio, habilidades para el trabajo intelectual, concentración, etc.). A eso añadimos escaso pensamiento crítico, mal uso de las nuevas tecnologías, poca creatividad, etc.
Y cierra, pero no menos importante, los problemas conductuales: falta de respeto, falta de escucha activa, problemas emocionales, etc., problemas que muchas veces conectan con otros que se viven a nivel familiar.
Con este panorama, ¿es posible bajar la cifra en Secundaria en España del 18% de tasa de abandono prematuro y más del 50% de fracaso escolar?
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Me parece interesante el artículo, ya que en base a una experiencia personal, se aborda un tema muy interesante y del que debería ser una preocupación para el equipo decente, los padres, las familias, e incluso el propio alumnado, que es la tasa de abandono escolar, y debido a qué ocurre. El artículo comenta varios problemas de los cuales influyen en la tasa de abandono escolar, pero deberíamos hacer una reflexión e ir más allá, preguntándonos si realmente las nuevas tecnologías, o el aburrimiento en el aula son la cosa principal de este problema. ¿Por qué nadie habla de qué puede pasar en la vida de la persona que abandona la escuela a temprana edad? ¿Ha sufrido algún tipo de acoso? ¿Es realmente una cuestión del centro, de las nuevas tecnologías? ¿O puede ser una opresión por parte de la familia o amigos?
Sinceramente, desde mi punto de vista estoy de acuerdo que es súper importante escuchar al alumnado pero en cuanto a la desmotivación del alumnado creo que el sistema educativo actual está tan centrado en cargarnos de contenidos para después solo memorizarlos sin intención alguna para llevarlos a nuestra vida diaria y solo te servirán para tener una calificación. Creo que se debería fomentar el debate en clase, participación y muchas veces enlazar los contenidos con cosas actuales y además con cosas emocionales o algún tema en la que el alumnado ponga mucho interés para llevar a cabo así la motivación. Porque si desde la parte del profesorado podemos abordar un tema que no sea de interés de una manera interesante ya hemos dado un gran paso.
En cuanto a las nuevas tecnologías, es el camino fácil y rápido para hacer algo que es obligatorio pero que no nos interesa involucrarlo en nuestro día a día.
Desde mi punto de vista, estoy bastante de acuerdo con su análisis, especialmente en lo que expone sobre la desmotivación. Creo que muchos estudiantes no se sienten identificados con lo que aprenden porque no siempre ven la utilidad práctica de los contenidos. Sin embargo, también considero que no toda la responsabilidad debe recaer en el alumnado. El sistema educativo y las metodologías tradicionales pueden contribuir a esa falta de interés si no se adaptan a las necesidades actuales.
En cuanto al uso de las tecnologías, pienso que más que considerarlas un problema en sí mismas, deberían verse como una oportunidad educativa. El verdadero reto está en enseñar a utilizarlas de forma adecuada y responsable. Asimismo, coincido en que los aspectos emocionales y el entorno familiar influyen mucho en el comportamiento y el rendimiento, por lo que la educación no debería centrarse solo en lo académico, sino también en el desarrollo personal y emocional.
En definitiva, opino que el autor acierta al señalar estos problemas, pero también creo que la solución pasa por un esfuerzo conjunto entre profesorado, familias y sistema educativo, apostando por una enseñanza más motivadora, cercana y adaptada a la realidad del alumnado actual.
Tras leer razonadamente este post, concuerdo en muchas cosas al igual que profundizaría en muchas otras, como por ejemplo la cuestión de la desmotivación del alumnado. Según el artículo, es el problema principal del alumnado, pero personalmente no creo que solo dependa de ellos, la desmotivación se ve aumenta por muchos factores como puede ser la presión por la forma de ser evaluado, como se viven esas clases, entre muchos otros. Como dice Dan Pink, deberíamos preguntar más a los estudiantes, asumiendo las responsabilidades y cambios que implica, y no tan solo señalar el problema desde fuera.
Después de leer este artículo no puedo estar más de acuerdo con lo que en él se expone. Es un tema que me preocupa bastante desde que trabajo en aulas, la poca atención e interés que muestra el alumno y me gustaría centrarme sobretodo en el tema de las tecnologías, los adolescentes viven enganchados al móvil y a las redes y ya está demostrado con estudios que esto es perjudicial, entonces ¿por qué no hacemos nada? Preferimos echar balones fuera ni padres, ni profesores, ni el propio gobierno quieren ser conscientes de la necesidad de regular el uso de las redes sociales y los aparatos tecnológicos pues bien esta juventud es nuestro futuro y deberíamos empezar a tomar conciencia de lo que dejaremos en el mundo.
Tras leer detenidamente el artículo manifiesto estar de acuerdo con estos problemas que se exponen añadiendo además otro que para mí sería muy importante. La llamada «ley del mínimo esfuerzo» que hace que no preste la suficiente atención y no sé valore lo suficiente la posibilidad que se da a los alumnos y alumnas de adquirir conocimientos. Es como un desinterés generalizado que nos hace quererlo todo sin sacrificio previo. Para muestra solo tenemos que escuchar alguna conversación o incluso ver publicaciones en redes sociales referentes al estado de nuestra sociedad con el tema de las ayudas, ingresos mínimos y demás ayudas. Yo creo firmemente que en la etapa educativa se refleja el sentir de una sociedad acostumbrada a no sacrificar mucho para obtener beneficio.
Como alguien que ha vivido la secundaria en primera persona, pienso que aunque se progrese cada vez más, todavía falta bastante que conseguir. La importancia de autores como Dan Pink, que sugieren que la clave es “preguntar a los estudiantes”, la realidad en las aulas es que se nos pregunta poco y, cuando se hace, la opinión del alumnado no se toma apenas en cuenta.
Por un lado, los estudiantes sentimos que solo se espera de nosotros una respuesta concreta y válida para el sistema, sin permitirnos salir de los patrones establecidos. Existe una falta de escucha activa real; se nos etiqueta por nuestra falta de interés o conductas negativas sin profundizar en las causas que hay detrás. De esta forma, cuando un profesor ignora la situación personal o emocional de un alumno ya sea por problemas familiares, miedo al rechazo o simple desorganización, el estudiante se siente desconectado del entorno educativo.
Además, el sistema actual nos obliga a enfrentarnos con un ritmo monótono y una presión constante para “memorizar y vomitar” contenidos en un examen que olvidaremos a los pocos días. Bajo mi punto de vista, hoy en día se valora más una calificación numérica que la comprensión real o el pensamiento crítico.
Por ello, es importante transitar hacia un aprendizaje significativo, donde lo que estudiamos tenga una utilidad práctica y despierte nuestra curiosidad. Mientras la educación se base en una avalancha de conceptos abstractos e «inservibles» para nuestro día a día, la tasa de abandono prematuro seguirá siendo alarmante.
Cristina Sabugal Morgado
Pienso que a los estudiantes se nos pregunta poco porque solo quieren que demos una respuesta concreta válida y de interés para el sistema educativo , no quieren que nos salgamos de X patrones. Por ello creo que nada más salir de la Eso incluso en ella empiezan las desmotivaciones ya que se nos encasilla en unos tipos concretos de inteligencia excluyendo otras y dejándolas de explorar .
Me parece muy acertado seguir la metodología de Pink para trabajarla con tus alumnos en clase. Pues es valiente escuchar en las preguntas aquello que no queremos oír y por tanto, tenerse que enfrentarse a ellas.
Al llevar a cabo la dinámica en el aula, con futuros docentes de secundaria, es correcto que se analicen la situación del alumnado. Como marca el texto, la desmotivación es una en las que se encuentran los jóvenes. El analizar la desmotivación del alumnado, requiere de un ejercicio de introspección, pues podemos pensar que el alumno o la alumna muestra desinterés por el propio sistema, las metodologías que se utilizan en las clases.. etc, en vez de pensar directamente que es propio del alumno/a.
Por tanto, para reducir el abandono y fomentar el interés, se tendría que tener en cuenta las propias características del alumnado y de la clase donde el docente imparte las clases, y también la manera en la que se puede dirigir una clase.
Después de haber leído este post, estoy de acuerdo en que actualmente el rendimiento de los alumnos es más bajo por diversos factores como la falta de motivación, las conductas negativas, el mal uso de las nuevas tecnologías o la falta de atención. Sin embargo, debemos saber que es un problema el cual podemos solucionar y para ello debemos de empezar primero transformando el sistema educativo de modo que sea un lugar más seguro y más ambientado a aprender de verdad en vez de memorizar y vomitar en el examen, para ello, bajo mi punto de vista sería muy eficaz que se empleara el uso de las nuevas tecnologías ya que hoy en día es algo que todo el mundo usa y más los jóvenes, por lo que debemos de usarla pero de una manera sana que nos ayude y nos motive a aprender y por otro lado podríamos cambiar la forma de evaluar al alumnado de forma que no se la juegue todo en un examen.
Es evidente que la secundaria es una etapa educativa bastante complicada para el estudiantado, que no solo debe lidiar con su propio crecimiento sino también con un aprendizaje en un ámbito social e identitario.
Esto, sumado al ritmo monótono, la frustración y la presión que puede ocasionar la secundaria crea una serie de problemas en el aprendizaje.
Estos problemas, por un lado, pueden ser gestionados por el profesorado para hacer las clases más amenas, a través de dinámicas, debates y actividades, sin embargo, si lo observamos por un lado más estructural, supone que la educación en España como sistema tampoco acoge al estudiante y sus circunstancias íntegramente.
Personalmente, creo que hay que son varios factores los que afectan a la falta de interés en los alumnos y aunque se tienen en cuenta son en realidad ignorados. Algunos, ya mencionados, son el miedo a sentirse juzgado por otros si su respuesta es incorrecta o los problemas de atención o desinterés por la asignatura pero creo que aunque se mencionan y “se tienen en cuenta” no son mirados en profundidad.
Si un alumno de secundaria, el cual esta en plena adolescencia (lo que conlleva miedo al rechazo y necesidad de pertenencia a un grupo), piensa que será juzgado por sus compañeros no va a responder las preguntas, si a eso le sumas el desinterés hacia la asignatura o la poca confianza con el profesor no sentirá la confianza de preguntar o responder aunque lo sepa.
No pienso que se deba cambiar la dinámica de la clase en general, sino en particular. Un profesor debe ser consciente si los alumnos no se intenta cómodos o si se sienten juzgados. Si sabes que tiene una dificultad en la asignatura y realmente le ayudas y apoyas para superarlo se podría llegar a sentir mas seguro a la hora de participar.
Sinceramente, creo que el texto tiene razón en que escuchar al alumnado es muy importante y que la desmotivación es un problema real en Secundaria. Pero también me parece que muchas veces las clases siguen siendo demasiado monótonas, como un monólogo del profesor donde los estudiantes sólo escuchan, toman apuntes y luego lo estudian para “escupirlo” en un examen que al poco tiempo se les olvida. Hace falta más debates en clase, más interacción y participación real, porque cuando opinamos, preguntamos y discutimos ideas, aprendemos de verdad. Creo que si los estudiantes se sintieran más parte activa del proceso y no sólo receptores de información, habría mucha más motivación y menos abandono.
Como alumna, comparto la opinión de Dan Pink: es fundamental preguntar a los alumnos. A menudo se menciona nuestra falta de motivación, desinterés o comportamientos problemáticos, pero rara vez se nos escucha de manera directa. La desmotivación no siempre proviene de una falta de deseo por aprender, sino de la ausencia de significado o conexión con lo que estamos aprendiendo. También es cierto que hay diferencias en nuestras habilidades de estudio o pensamiento crítico, pero estas deben ser enseñadas, no asumidas.
Estoy convencida de que es posible disminuir el abandono escolar en España, pero solo si se nos incluye en el proceso, se mejora la metodología de enseñanza y se toma en cuenta de nuestra realidad emocional. Escuchar las opiniones de los estudiantes no debilita el sistema educativo: al contrario, lo fortalece.
Tras haber leído este artículo pienso que, la desmotivación de los alumnos es uno de los problemas más centrales hoy en día de la educación, destacando la falta de interés y atención e incluso faltas de asistencias en las aulas.
También muestra que esta falta de interés no es solo por parte del alumnado, también influye el contexto social.
Esto hace reflexionar sobre los numerosos cambios que debe haber en el sistema educativo para que haya una mayor implicación e intereses de los alumnos.
Los temas principales de este artículo es la desmotivación del alumnado y el mal uso de las nuevas tecnologías, creo que estos dos temas tienen un gran enlace entre ellos.
En cuanto a la desmotivación del alumnado, cabe destacar que cada vez es más notable y a mí parecer esto es debido a como está estructurado el sistema educativo actual, centrado en dar una avalancha de contenidos y conceptos y vomitar los en un documento que te calificará bajo un simple número.
¿La relación que le encuentro a esto con las nuevas tecnologías? El alumnado hace uso de lo rápido y fácil para realizar trabajos y actividades antes que pararse a investigar sobre ello por el mismo pensamiento comentado anteriormente, ¿de que nos sirve retener tantos conceptos y de una forma tan poco atractiva sin saber llevarlos realmente a la práctica?
Respecto a la desmotivación del alumnado, yo como alumna, considero que el profesorado debería preguntarse cuáles son nuestros intereses y qué nos impulsa a continuar los estudios, ya que muchas veces no se profundiza en las verdaderas causas del desinterés. También sería importante realizar una pequeña detección sobre el nivel de dominio que tenemos en técnicas de trabajo intelectual, ya que podría haber alumnos con dificultades para estudiar, organizarse o gestionar bien el tiempo. A esto se suma la necesidad de orientar sobre el uso adecuado de las nuevas tecnologías, para que sean una herramienta de aprendizaje y no una distracción. Además, factores como el estrés, la falta de sueño y la desorganización influyen directamente en nuestro rendimiento.
Por lo que creo que la responsabilidad no recae solo en el alumnado. También he observado que en ocasiones existe una mala planificación y organización por parte de algunos profesores, lo que puede aumentar la desmotivación. Por ello, considero que todo se basa en un compromiso mutuo: como alumna me comprometo a mantener una escucha activa, organizarme mejor, usar responsablemente la tecnología y descansar adecuadamente; y el profesor como docente, a planificar y estructurar claramente las clases, los contenidos y la evaluación para facilitar el aprendizaje.
Pienso que el avance de las tecnologías ha echo que el sistema educativo tradicional cada vez sea menos efectivo, sobre todo en adolescentes, y para que
la cifra de abandono y fracaso escolar baje deberíamos pararnos a pensar
porqué hay un grupo de alumnos que se está quedando atrás y desarrollar actividades que les motiven a continuar estudiando. Hoy en día se ha desprestigiado mucho lo importante que es estudiar.
Considero que el artículo destaca algo fundamental: la importancia de escuchar al alumnado, siguiendo la idea de Daniel H. Pink de preguntar a los estudiantes. La desmotivación aparece como el principal problema, reflejada en el aburrimiento y la falta de interés en clase. Pienso que estas dificultades no dependen solo del alumnado, sino también del sistema educativo y de su contexto social y emocional. Por ello, es necesario un enfoque más integral que acompañe al alumnado y prevenga el fracaso escolar desde una mirada socioeducativa.
En mi opinión, el artículo pone de manifiesto la clave de la desmotivación, ya que afirma que gran parte del fracaso escolar se debe a que no nos atrevemos a preguntar directamente al alumnado lo que les pasa.
Me parece imprescindible la reflexión cómo el aburrimiento y la desmotivación en las clases son indicadores de que el sistema actual no se adapta y moderniza a las necesidades e intereses de las personas jóvenes.
También considero que no se le puede culpar a los y las estudiantes de que no usen bien las tecnologías o que no tengan pensamiento crítico, si en las aulas no se les enseña a ello, si no se indaga en las necesidades que tienen con las familias o emocionalmente.
Estimo que es totalmente imposible bajar las tasas de abandono si no se tiene en cuenta al alumnado, pues ellos y ellas con esa «desmotivación» están dando señales de que el sistema educativo de hoy en día hay que actualizarlo
En mi parecer, reducir el fracaso escolar es posible, pero no mientras el foco se siga poniendo casi exclusivamente en el alumnado. Muchas veces la desmotivación no aparece por casualidad, sino que es una respuesta a metodologías poco motivadoras , a planes de estudio recargados o a sistemas que valoran más la memorización que el pensamiento crítico.
Preguntar (como propones siguiendo a Daniel H. Pink) ya es un acto transformador, ya que implica reconocer al alumno como un sujeto activo y no como un simple receptor.
En mi opinión, reducir esas cifras tan altas depende menos de intentar “reformar” al alumno y más de rediseñar las experiencias de aprendizaje para que tengan sentido para ellos, despierten su curiosidad y respondan a su necesidad de sentir que lo que aprenden tiene valor. Cuando el aprendizaje resulta significativo, la motivación deja de ser un obstáculo y se convierte en un resultado natural.
El texto, influenciado por Dan Pink, se centra en algo tan simple como poderoso: hacer preguntas a los estudiantes y reflexiona sobre el miedo que a veces generan sus respuestas. Señala que la desmotivación es el principal problema detectado, junto con carencias en pensamiento crítico, hábitos de estudio y gestión emocional. En conjunto, plantea la necesidad de que el sistema educativo se autoevalúe y escuche más a los estudiantes para mejorar la situación en las aulas.
En mi opinión, es un texto útil porque invita a reflexionar sobre la práctica docente y propone que escuchar verdaderamente a los estudiantes puede ser el primer paso para mejorar la realidad en las aulas.
Después de leer el texto considero que es una buena reflexión que no se suele tener en cuenta , es importante poner el foco en el alumnado y en la necesidad de promover la motivación de los mismos , esta motivación conduce a mejoras visibles ya que personalmente yo he pasado por periodos de tiempo que me sentí así y me ayudó mucho que como alumna me tuvieran en cuenta.
Desde mi punto de vista, muchos alumnos de Secundaria pierden el interés porque las clases a veces se hacen largas y poco interesantes. Creo que no todos aprenden al mismo ritmo y eso debería tenerse más en cuenta. También pienso que algunos necesitan más apoyo y comprensión, no solo exámenes. Si se escuchara más a los estudiantes, seguramente se sentirían más motivados.
Tras haber leído el artículo, me he sentido identificada como alumna, ya que el fracaso escolar es un tema que afecta a la sociedad. Detrás de él, encontramos dificultades intelectuales y conductuales que dificultan la necesidad de aprender del alumnado. Para mejorar todos estos problemas, se podría plantear una serie de estrategias de adecuación y apoyo en el aula donde el docente proponga actividades creativas, nuevas metodologías, que escuche al alumno y sobre todo que demuestre entusiasmo.
Respecto a la pregunta planteada al final del artículo, considero que si se podría cambiar esa cifra, pero para ello debemos de cuestionarnos a qué se debe esa desmotivación por parte del alumno y que podemos hacer o dejar de hacer para poder llamar su atención. Si el sistema educativo quiere mejorar esa cifra de Secundaria en España primero debería de abordar todos estos problemas.
Tras a ver realizado la lectura del texto considero que sí se puede reducir la tasa de abandono y fracaso escolar, teniendo encuenta que no es un camino fácil y que depende de más factores. La desmotivación es un tema muy importante ya que muchos alumnos y alumnas la sienten, esto puede estar relacionado con situaciones personales o familiares complejas, llevando a cabo un gran desinterés.
También es importante revisar la metodología en el aula, porque no solo se trata de dar clases teóricas y dinámicas, sino de escuchar, preguntar y adaptar los contenidos al alumno para que esté a su alcance y se dé una buena educación.
Ayudándole a desarrollar habilidades y fomentando su participación, siendo clave para todo ello la educación emocional y el acompañamiento personalizado.
Este artículo resulta muy útil ya que plantea una pregunta muy poco frecuente pero que es fundamental en el desarrollo de la educación, y considero, pocas veces se tiene en cuenta al alumnado y sus opiniones.
Por ello, este artículo te invita a reflexionar ya seas alumnado o profesorado sobre el porque de la “decadencia” en la educación que se viene dando hace tiempo atrás y si en vez de avanzar y desarrollarnos con más conciencia es todo lo contrario, es decir, cada vez existe más desinterés y fracaso educativo en las escuelas, universidades, etc y los alumnos están desmotivados y sin ganas de aprender o descubrir nuevas cosas tan necesarias para estimularnos como personas en nuestro desarrollo y un futuro en la sociedad.
Existe una gran cantidad de docentes con mucha vocación al igual que encontramos profesorado sin el objetivo de que los alumnos realmente aprendan algo en sus clases ya sea de la asignatura impartida o de la vida en general, por lo que se basan en leer una diapositiva, que el alumnado la memorice y saque la nota necesaria para aprobar el examen, por ello tenemos que preguntarnos: ¿Realmente son los alumnos los responsables de tanto fracaso escolar o hay más gente implicada?
Muchas veces hay que dejar el rol de alumnado y docente a un lado y recordar que somos personas y cada uno de nosostros tenemos problemas, días mejores y peores y siempre hay que preguntarse el porque de la actitud de esa persona, intentando ayudar y comprender para que entre todos se mejore la situación aunque muchas veces la contestación a la pregunta planteada al principio del artículo sea la que menos queramos escuchar pero la que nos hace darnos cuenta de la realidad
En mi opinión, uno de los aspectos más importantes en la educación es la desmotivación del alumnado hacia las clases que se imparten ya que eso conlleva la falta de interés de seguir estudiando o de atender a las clases, pienso que si la manera de dar clase de los docentes se transmitiera de forma más dinámica o escuchando más los intereses de los alumnos sin salirse de los temas a tratar, la participación, la motivación y el ambiente de las aulas sería totalmente diferente.
En este texto destaca la importancia de escuchar al alumnado y se identifican tres problemáticas en él, como: la desmotivación, las dificultades en habilidades intelectuales y los problemas conductuales y emocionales. Destaca la desmotivación en la etapa de Secundaria y se asocia al aburrimiento y la falta de interés .
Esta realidad nos hace asumir que la mejora educativa necesita cambios estructurales que generen motivación y un aprendizaje verdaderamente significativo , ya que el fracaso escolar no es solo responsabilidad del estudiante sino que debe entenderse como el resultado de múltiples factores educativos, sociales y metodológicos.
En este texto destaca la importancia de escuchar al alumnado y se identifican tres problemáticas en él , como: la desmotivación, las dificultades en habilidades intelectuales y los problemas conductuales y emocionales. Destaca la desmotivación en la etapa de Secundaria y se asocia al aburrimiento y la falta de interés .
Esta realidad nos hace asumir que la mejora educativa necesita cambios estructurales que generen motivación y un aprendizaje verdaderamente significativo , ya que el fracaso escolar no es solo responsabilidad del estudiante sino que debe entenderse como el resultado de múltiples factores educativos, sociales y metodológicos.
En mi opinión, el artículo acierta al señalar que preguntar al alumnado es fundamental para entender los problemas reales de la educación. La desmotivación, la falta de hábitos de estudio y los problemas conductuales no son causas aisladas, sino síntomas de un sistema que muchas veces no conecta con sus necesidades.
Reducir el abandono y el fracaso escolar en España es posible, pero requiere cambios profundos: metodologías más motivadoras, educación emocional y mayor coordinación entre escuela y familia. Escuchar es el primer paso para mejorar.
Desde mi punto de vista, creo que es bastante importante poner el foco en algo que nos afecta diariamente como estudiantes y que es el «esfuerzo» que tenemos que hacer para intentar mantener la concentración durante una clase de dos horas, o tener la motivación suficiente como para asistir a clase todos los días. Está claro que el profesorado afecta en nuestra percepción sobre las asignaturas y si las disfrutamos más o menos pero también la facilidad que tenemos hoy en día para aburrirnos cuando tenemos falta de estímulo constante.
Es muy interesante que se saque este problema a la luz y se hable de ello, ya que, los estudiantes son víctimas de este sistema, donde se le da más importancia a una nota o calificación, que al aprendizaje, donde a todos se les evalúa por igual, y no se suele tener en cuenta las distintas capacidades donde destaca cada persona. Esto provoca que los estudiantes estén desmotivados, lo que a su vez provoca que no se cumpla en muchos el objetivo que debería de tener la educación, que es aprender.
Para que estas cifras de abandono y fracaso escolar bajen se debería de reformular el sistema, de forma que, se vean las distintas características y capacidades de cada uno, con distintas formas de evaluar para que todos tengan igualdad de oportunidades y no se sientan frustrados, provocando el abandono y no explotando su potencial.
Si es cierto que uno de los problemas más preocupantes e impactantes de los alumnos, es la falta de motivación. Desde mi persona, considero que la desmotivación del alumnado en las escuelas suele darse en la enseñanza secundaria obligatoria y algo inferior en los niveles postobligatorios. Esta desmotivación puede estar ligada al sistema educativo al que se enfrentan estas instituciones, pero un factor clave en este ámbito es la edad y la etapa madurativa del alumnado.
En nuestra primera etapa de enseñanza, la primaria, el alumno se encuentra en una etapa de curiosidad, dónde está aprendiendo conocimiento que ellos consideran importantes porque sus principales pilares adultos lo tienen adquirido. Sin embargo, en la enseñanza secundaria, el alumnado se encuentra en una etapa de búsqueda de identidad, por tanto se sienten más frustrados, desmotivados y perdidos. Por último en las enseñanzas educativas postobligatorias el alumnado, como he nombrado anteriormente, puede seguir sintiendo desmotivación en el ámbito educativo, aunque más puntualmente; el estudiante de bachillerato se encuentra desmotivado al sentir que no consigue las notas que desea para estudiar algo que le provoque la motivación, al igual que el alumnado universitario, podrá sentir desmotivación al darse cuenta que la carrera que ha escogido no le termina de gustar.
Para finalizar, considero que la desmotivación del estudiante va en consonancia a la etapa de la vida en la que se encuentra el alumnado y a un sistema educativo que te nutre de saberes y conocimientos pero no te da las herramientas necesarias para la vida.
Bajo mi punto de vista, el alumnado va experimentando en su día a día una serie de consecuencias preocupantes, el mal uso de las redes sociales esta provocando falta de respeto a profesores y familiares.
Se ha vuelto un problema grave, ya que los adolescentes se encuentran todavía en una fase de desarrollo, el uso excesivo de redes sociales hace que el rendimiento en tareas escolares este decayendo. La falta de respeto y comunicación hacia familiares, no dedicar tiempo a los seres queridos se ha convertido en una gran preocupación.
En mi opinión es algo que pasa muy a menudo en las aulas, donde siempre los adolescentes se aburren o no les interesa lo que se está explicando. Incluso les cuesta mantener la atención y muchas veces no es porque no puedan muchas veces, sino que no conectan con lo que están diciendo o con el propio profesor, y yo creo que esto es en verdad lo que causa el problema, porque cuando una clase no engancha, entonces todo lo demás cuesta bastante y es complicado. Por mucho que tú muestres esfuerzo, tengas ganas, si no te motiva lo que estás haciendo, pues empiezas a pasar de lo que estás haciendo y buscar el aprobado, no lo más importante que es aprender.
Yo creo que es algo que no implica solamente al alumnado por esa falta de motivación, sino que implica también que el profesor busque medidas para enganchar también a los propios alumnos, para que sea así más llevadero para los dos.
Bajo mi punto de vista, sí considero que hay bastante desmotivación por parte del alumnado, yo misma la he sentido muchas veces a lo largo de mi trayectoria como estudiante. Y por esto mismo creo que para poder solucionarla al igual que el resto de problemáticas que nos encontramos hoy en día en referencia al ámbito estudiantil debemos reformar el sistema educativo, con unas reformas que pongan en el centro al alumnado y se les de facilidades o herramientas al profesorado para impartir las clases de manera actualizada a la realidad que estamos viviendo, ya que considero que el actual sistema está totalmente anticuado.
Desde mi punto de vista, el problema del fracaso y abandono escolar no depende únicamente del alumnado ni exclusivamente del profesorado, sino del compromiso de ambos. A menudo se habla de la desmotivación del estudiante, pero antes de señalarla como causa principal, deberíamos preguntarnos qué podemos cambiar nosotros como docentes para despertar su interés.
Considero que es fundamental hacer clases más dinámicas, participativas y adaptadas a sus necesidades, además de escuchar más al alumnado y dar espacio a sus inquietudes. Muchas veces, detrás de la falta de motivación existen problemas personales que no siempre se perciben en el aula, por lo que sería importante contar con profesionales que puedan orientarlos.
En definitiva, sí es posible reducir estas cifras, pero solo si existe implicación conjunta y una educación más humana, basada en la escucha, la comprensión y la responsabilidad compartida.
Este artículo muestra algunos de los retos que asume la educación en la actualidad. Cabe destacar la falta de dominio de las técnicas de aprendizaje, ya sea porque no se han impartido correctamente o simplemente porque no funcionan, además del escaso pensamiento crítico que el sistema educativo y la sociedad han provocado en nosotros.
Todo esto engloba la conducta derivada de los problemas personales del alumno, los cuales no se trabajan en el sistema educativo actual, pero que constituyen una pieza clave para su desarrollo.
En mi opinión, esa cifra se puede bajar pero tiene que haber una implicación mutua, alumno-profesor y profesor-alumno. Con esto me refiero, que el profesor debe enseñar o hablar con los alumnos temas más allá de por ejemplo las asignaturas impartidas en el aula para que el alumno sienta confianza y se sienta en su zona de confort y por ejemplo, se reduciría las faltas de respeto.
Este artículo destaca la importancia de escuchar al alumnado. Señala que el principal problema es la desmotivación, junto a la falta de hábitos de estudio y dificultades de comportamiento. Me parece una reflexión muy realista. Desde la Educación Social, creo que estos problemas también tienen que ver con el entorno familiar y social. Para mejorar la educación, primero hay que comprender y acompañar al alumnado
¿Cómo reducir el fracaso escolar? Sinceramente no tengo ni idea, solo sé que, sobre todo en la ESO y Bachillerato, a los alumnos se les obliga a madrugar para que pasen 6 horas sentados en una incomoda silla escuchando hablar a una persona a la que apenas conocen sobre temas que los es los estudiantes no solo no manejan, si no que además, no son capaces de verles una utilidad práctica para su día a día.
Después de una jornada intensa en la que han intentado meterles a la fuerza unos viejos conocimientos, que además no tienen nada que ver uno con otro, se van para sus casas a comer, descansar un rato y luego realizar las tareas que les han obligado ha realizar sobre esos conocimientos tan desconocidos y tan abstractos para el estudiante.
Al llegar la noche, cenan y se van a la cama temprano que al día siguiente hay que volver a madrugar para para otra vez sentarse en la incomoda silla durante 6 horas y volver a escuchar a esa persona tan ajena sobre mas conocimientos tan «inservibles» para los estudiantes.
Reducir el abandono escolar en España es un reto, pero se puede lograr si ponemos al alumnado en el centro. Los datos de Eurostat muestran que muchos jóvenes pierden interés, y escucharlos , como sugiere Daniel H. Pink, ayuda a entender por qué se aburren o qué les desmotivan. Con un trabajo conjunto entre profesorado, familias y escuela, apoyando buenos hábitos de estudio, creatividad y bienestar emocional, se puede mejorar el rendimiento y reducir el fracaso escolar de verdad.
Este texto nos comunica que muchos estudiantes Españoles /as en la secundaria tienen problemas de estudios como la falta de organización , aburrimiento, mal comportamiento etc.
Lo que en muchas ocasiones los jóvenes no llegan a lograr la meta que se habían propuesto, no es solo culpa de ellos si no también influye la sociedad en la que vivimos y las familias .
Una de las opciones que el autor de este texto da da es que se les dé más voz a los estudiantes y se le escuche más y me parece algo fundamental ya que son el futuro del país, y deben de estar satisfechos con lo que estudian , que se sienten escuchados hara que tengan ganas y luchen por los estudios .
Conforme iba leyendo el artículo, no he podido evitar sentirme identificada, pues yo, como alumna, uno de los principales problemas que experimento es que me aburro en clase y, a la vista está, que es una realidad que uno de los mayores problemas del alumnado es el desinterés, la falta de motivación, el aburrimiento…
A esto, además, le sumamos los malos hábitos de estudio, el escaso pensamiento crítico, la poca creatividad y los problemas conductuales y emocionales, entre otros. Así, nos vemos envueltos en un cúmulo de factores que provocan que haya una mayor tasa de fracaso escolar y abandono prematuro. Pero, ojo, que esto esté ocurriendo no significa que no podamos frenarlo.
¿Dónde está la respuesta a este problema? La respuesta comienza preguntando a los alumnos/as y escuchándolos, porque a partir de ahí se podrán cambiar ciertas cosas para que las clases sean más amenas, interesantes y tengan resultados tanto para el alumnado como para el profesorado.
Sin embargo, este proceso no solo va a depender de lo que hagan los docentes o dejen de hacer; también tiene que haber una motivación por parte del alumnado, que llegará como resultado de este cambio en la actitud del docente. Será entonces cuando los alumnos/ as dejen de aprender y comiencen a aprehender.
En mi opinión, pienso que si se puede reducir pero la clave de ambos factores no solo se basa en el aprendizaje mediante libros, sino en la iniciativa e implicación de interesarse por el alumnado desde un punto de vista más allá de lo académico. Que los docentes sean conscientes del diagnóstico o características que conforman a cada estudiante lo hace mucho más accesible. Hoy en día, la palabra enseñar está enfocada en un aprendizaje observado y memorístico, por lo cual el alumnado presenta carencias en el ámbito educativo.
Pienso que una mejora ante esa situación, sería preguntar y adaptar la enseñanza a las carencias reales para conseguir un espacio de aprendizaje y crecimiento.
Lo que más me ha llamado la atención es que todos coincidan en que la desmotivación es el problema principal. Muchas veces se dice y piensa que el alumnado no tiene interés, pero no siempre nos preguntamos por qué. Para mí, lo más importante y lo que podría provocar un cambio sería intentar entender que hay detrás de esa actitud antes de juzgar o etiquetar.
También me parece interesante que muchos de los problemas estén conectados, porque al final todo influye. Por eso creo que escuchar más a los estudiantes podría marcar una gran diferencia.
Al leer este texto me doy cuenta de los múltiples desafíos y problemas reales que hay hoy en día. Tal y cómo se refleja en el texto, soy también partidaria de que la desmotivación es una de las causas principales del fracaso escolar. Hablo desde mi experiencia en el sistema educativo, por lo general, los alumnos/as estudian los contenidos de memoria con el único objetivo de «vomitar» los conocimientos en el examen final. Una vez realizado este examen la gran mayoría de los contenidos se olvidan, como si nunca se hubiesen estudiado, ya que no hay un aprendizaje significativo.
Esto ocurre porque hoy en día el sistema educativo sigue valorando más una calificación que la comprensión, el pensamiento crítico o la práctica.
El texto también nombra el poco dominio de las técnicas de trabajo intelectual como los hábitos de estudio. La escuela te impone a estudiar pero no te enseña cómo, ni sus distintos métodos. Eso lo aprendes a lo largo de fracasar después de aplicar varios formas hasta encontrar la que mejor va con uno mismo. Este proceso puede tardar años, como en mi caso, hasta la universidad.
Pienso que el porcentaje del fracaso escolar puede reducirse si el sistema educativo tuviese en cuenta la importancia del APRENDIZAJE SIGNIFICATIVO.
Me preocupa mucho ver que los futuros profesores ya notan que a casi todos los alumnos de secundaria les da pereza estudiar, se aburren en clase y no prestan atención.
También ven que les cuesta concentrarse, pensar por sí mismos, organizarse o usar bien internet, hay faltas de respeto y problemas emocionales que muchas veces vienen de casa.
Lo bonito es que estos profesores que se están formando ya se dan cuenta de todo esto y no les da miedo decirlo.
Aunque el abandono escolar ha bajado un poco, mientras no se consiga que los alumnos sientan que ir a clase tiene sentido de verdad, seguirán existiendo muchísimos suspensos y abandonos.
En mi opinión, si es posible bajar esta cifra si se aborda el problema desde su origen, considero que debería trabajarse desde que comienza la educación primaria, ya que se enseña priorizando la memorización y mediante clases monótonas, cambiar la forma de enseñar podría aumentar el interés del alumnado y reducir el fracaso escolar.
Siento que desde hace mucho tiempo cada vez la educación dentro del aula se basa en lo curricular y no nos damos cuenta que muchas veces el alumno necesita un como estás y poder hablar con un referente (en este caso el profesor) para que los guíe y se sientan comprendidos. Hemos dejado de lado los valores para ver la educación como la mera producción de empleados en el futuro por ello hay muchos niños y niñas descuidadas que terminan buscando otras vías para sentirse cuidados. Que el profesorado se involucre para mí es lo más importante
En mi opinión, el artículo enfoca muy bien los problemas que los alumnos sufren en el ámbito educativo, desde la desmotivación hasta la falta de habilidades sociales en muchos sentidos, no obstante, me gustaría destacar y criticar la forma de aprendizaje que se le inculca al alumnado desde el primer día de colegio sin tener en cuenta que de ninguna de las formas existe un método universal válido para el estudio. Con esto pretendo destacar que quizá es necesario enseñar a estudiar más allá de memorizar, ya que considero que es un problema fundamental que fomenta esa falta de interés en muchos casos y por supuesto esa escasez de motivación anteriormente nombrada.
Sobre este tema tengo bastante conflicto, ya que aunque estoy de acuerdo con los factores que expone el artículo ( falta de respeto, mal uso de las tecnologías, falta de concentración…) pero pienso que la falta de motivación por el propio profesorado también es un punto muy importante de reflexión para la mejora de esto. Las clases dinámicas y que ayudan a comprender mejor la materia mejora el rendimiento y la motivación del alumnado.
vvvv
Estoy totalmente de acuerdo con la idea de que la desmotivación del alumnado es uno de los grandes problemas actuales. Lo veo lógico,si los estudiantes no encuentran sentido a lo que hacen, es difícil que presten atención o se impliquen. También comparto la preocupación por la falta de hábitos de estudio y de pensamiento crítico, algo que se nota cada vez más en el aula. A esto se suman los problemas emocionales y de conducta, que muchas veces vienen de fuera de la escuela. Con todo este conjunto, entiendo que reducir el abandono escolar es complicado, pero reconocer estos problemas es un paso necesario para empezar a cambiarlos.
Este artículo habla sobre la importancia de escuchar al alumnado, siguiendo la idea de Dan Pink «Preguntar a los Estudiantes». Este habla que durante una actividad en clase, salen a la luz varios problemas protagonizados por los alumnos, como la desmotivación, el aburrimiento y la falta de interés en el aula.
También, en este artículo, se muestran dificultades como el poco dominio de técnicas de estudio, la falta de pensamiento crítico, el mal uso de las nuevas tecnologías y problemas conductuales y emocionales, normalmente vinculados con la familia.
Como alumno, considero que escuchar más a los alumnos y trabajar junto a los docentes, familias y profesionales socioeducativos puede ser un paso importante para reducir el abandono y el fracaso escolar.
Me reafirmo bastante en la idea de preguntar al alumnado, muy en la línea de Daniel H. Pink, porque cuando lo haces de verdad aparecen respuestas que incomodan, pero que también ayudan a entender mejor lo que está pasando en el aula.
Lo que más llama la atención es que todos coincidan en la desmotivación: aburrimiento, falta de interés… y claro, si eso falla, todo lo demás va detrás.
A esto se suma que muchos estudiantes no tienen bien desarrolladas habilidades básicas como estudiar, concentrarse o pensar críticamente y eso complica aún más la situación.
Y si añadimos los problemas de conducta y emocionales, que muchas veces vienen de fuera del aula, el panorama se vuelve bastante complejo.
Aun así, creo que sí se puede reducir el abandono escolar, pero solo si escuchamos más al alumnado y dejamos de simplificar un problema que es claramente de todos.
Actualmente, el fracaso escolar es un tema que preocupa a la sociedad en España. El sistema educativo no cubre las necesidades que tenemos hoy en día los estudiantes, lo que provoca desmotivación en los estudios. Existe la posibilidad de bajar estas cifras de abandono y fracaso escolar con un sistema más dinámico, por ejemplo, haciéndonos entender el por qué estudiamos ciertas asignaturas ya que muchas de las quejas de los estudiantes es “en un futuro no me va a servir”. También entra en juego el papel de las/os orientadoras/es debido a que hay muchos institutos dónde los alumnos no están bien informados o incluso no saben qué es lo que realmente les gustaría hacer en un futuro.
Tras leer el artículo, me he sentido identificada como alumna ante la desmotivación y la falta de escucha que se mencionan. Me preocupa que estos problemas sigan influyendo en el fracaso escolar. También, me hace reflexionar sobre la importancia de dar voz al alumnado. Considero que la escucha puede ser el primer paso para reducir el fracaso escolar. Ello refuerza mi deseo de contribuir a una educación más humana y participativa como futura Educadora Social.
Artículo 1: Los problemas del alumnado de secundaria
Hoy en día, la influencia de las redes sociales, la vida digital y la inteligencia artificial está reduciendo el uso de la creatividad en muchos estudiantes. Un ejemplo claro podría ser que cuando yo cursaba en secundaria a la hora de elaborar tareas como hacer una portada o escribir una opinión personal sobre algún trabajo, se delegan con frecuencia en herramientas tecnológicas, lo que limita el desarrollo del pensamiento crítico. Esta dependencia puede aumentar la desmotivación, el aburrimiento y la falta de atención en el aula. Además, se observan carencias en hábitos de estudio, concentración y habilidades intelectuales. El mal uso de las nuevas tecnologías y los problemas emocionales y conductuales agravan aún más la situación. Ante este panorama, disminuir el abandono y el fracaso escolar en secundaria se convierte en un gran desafío educativo.
Yo pienso que sí es posible bajar la cifra del abandono y el fracaso escolar, pero para eso sería necesario empezar trabajando por escuchar más al alumno y prestar más atención a lo que le pasa. En el artículo se habla de desmotivación, aburrimiento, falta de atención, poco hábito de estudio y problemas de respeto. Si conseguimos que se sientan escuchados, que entiendan para qué es necesario aprender y se les enseñen técnicas de estudio y a desarrollar el pensamiento, será más fácil que se impliquen y no abandonen. Por último, sería conveniente hacer las clases más dinámicas, adaptándolas mejor al perfil del alumnado, para favorecer su motivación.
Contestando a la pregunta que finaliza el escrito, claro que es posible poder bajar esa cifra, ponemos siempre el ejemplo de la desmotivación de los niños, pero probablemente detrás de eso exista una serie de problemas que los maestros y maestras que están en el aula no puedan verlo. Por eso es importante que en cada centro escolar exista una persona especializada para hablar y que los alumnos se despachen a gusto hablando y les cuentes sus problemas e inquietudes.
Por ahí, pienso yo que también se podría enfocar esta problemática y probablemente esa cifra pueda bajar dentro de unos años.
Bajo mi punto de vista sí que se puede hacer que cambie esta cifra, pero para ello deben implicarse tanto el profesorado como el alumnado.
Como bien se habla en este artículo se sabe que la mayoría del fracaso y abandono escolar viene de la mano de una desmotivación muy fuerte ante los estudios.
Por tanto, debemos plantearnos si realmente las clases se están impartiendo de la manera adecuada. Aquí es donde entra el papel del docente, que debe hacer sus clases lo más participativas y dinámicas posibles, a la vez que enriquecedoras de contenido.
Por otro lado, si el alumno o alumna ya viene con una actitud negacionista a aprender, por mucho que el profesor o profesora lo intente no va a conseguir más que desmotivarse a él mismo por no conseguir su objetivo.
Reitero que sí se puede bajar esta cifra pero para ello debe de existir cierto compromiso por parte de todos.
La pregunta con la que el post acaba me parece interesante y profunda, por lo que me gustaría dejar mi opinión. Para mí si que sería posible cambiar las cifras de abandono escolar prematuro y de fracaso escolar. Pienso que parte de la culpa la tienen los docentes, como bien se ha comentado en el post, desde la falta de motivación del alumnado, normalmente derivada de la falta de interés por parte de los profesores de que la materia sea más atractiva, hasta la falta de atención de los alumnos/as por el aburrimiento que les puede causar una asignatura.
Otra de las causas que son menos nombradas es la situación personal de cada alumno/a dentro de sus casas. El fracaso o el abandono escolar puede ser provocado también porque en su casa no existan buena situación económica y el alumno/a tenga que empezar a trabajar para traer dinero a casa o no solo en el ámbito económico, también la educación que reciba en su casa, tendrá unas consecuencias en su recorrido académico, pudiendo encadenar a uno de los problemas nombrados anteriormente.
Respondiendo a esta pregunta; ¿es posible bajar la cifra en Secundaria en España del 18% de tasa de abandono prematuro y más del 50% de fracaso escolar? yo pienso que siempre hay una solución para todo, por lo que hay una solución al abandono y al fracaso escolar, lo que pasa es que al gobierno le conviene más que solo estudien los que posean dinero o los que sean niños/as prodigios .
Actualmente, hay muchos adolescentes que están estudiando porque sus padres les obligan a hacerlo pero, en realidad, ellos no sienten motivación para seguir adelante o muchos de ellos se cansan y abandonan los estudios. Esto se debe a que el sistema educativo nunca ha sido «atractivo» hacia el alumnado, por lo que nosotros como docentes tenemos que cambiar eso, para que cada uno de los niños/as pueda aprender de una forma más «llamativa», interesante, con estrategias y metodologías fuera de lo común, estar más tiempo fuera de la clase que dentro de ella… para que capte la atención del alumnado y se sientan más motivados a la hora de ir a clase. También pienso que algunos docentes tienen cierta culpa al incitar al fracaso o al abandono escolar, porque por ejemplo; un niño/a que se esfuerce pero no consigue los resultados no hay que decirle que se dedique a otra cosa, sino a incitarlo a que siga intentándolo para conseguir sus metas futuras. Ya que hay docentes que dicen «si no vales para estudiar vete a trabajar a una peluquería» en esa frase ya está incitando al alumnado a que abandone la escuela, desinterés, falta de motivación, malos resultados académicos…
Contestando a la pregunta final del post, me gustaría dar mi opinión.
Para mí sí que es posible disminuir las tasas de abandono y fracaso escolar desde una intervención en la que la reinventarse como docente es lo primordial.
Como se decía en el post, uno de los problemas educativos es la falta de motivación en el alumnado, lo que puede ser la causa de futuras conductas problemáticas, falta de atención y/o resultados académicos desfavorables.
Ahora bien, como futura docente creo que la intervención debe de realizarse mediante la renovación de actividades, estrategias y metodologías de dar clase para cambiar el enfoque académico.
El sistema educativo en mi opinión está anticuado pero no podemos seguir esperando sin resultados que este cambie, debemos de comenzar a actuar como docentes, para comenzar también a visualizar nuevos resultados en el alumnado.
Un docente tiene la capacidad de hacer que un contenido que a primera vista no te resulta atractivo, te acabe pareciendo interesante; pero también puede ocurrir a la viceversa, y esto último es lo que debemos evitar los maestros y maestras.
El autor opina que la raíz, de esa falta de preocupación o esa falta de interés por saber el qué piensa el alumnado sobre determinados temas es principalmente la persona, uno mismo.
Para mí como futura docente, creo que está en quiénes nos educan y no en el propio alumnado, ellos para mí son como trozos de arcilla que se adaptan a un molde, el cúal somos los educadores quiénes lo diseñamos.
Quizás sea necesario preguntarse antes: ¿Qué puedo hacer para yo, para cambiar algún matiz en este problema? (aplicable a nivel de sociedad, educación, valores…)