Sillas voladoras en Educación Secundaria

Si alguien piensa que estamos hablando de sillas que vuelvan, efectivamente, le vamos a dar la razón. Habrá quien diga que estamos exagerando, pero lo cierto es, como afirma una de mis exalumnas del Máster de Formación del Profesorado de Educación Secundaria, hoy una excelente profesora de Formación Profesional, «te puedo asegurar que lo de sillas voladoras no es una metáfora. También pupitres en torre hasta llegar al techo, pizarras descolgadas de la pared…». Pero, tranquilos, termina su frase:

«y a pesar de todo al final se les coge cariño».

«Sillas voladoras» fue la expresión de uno de mis alumnos. No recuerdo bien quién. No creo, no obstante, que quien fuera tenga problemas en que seamos partícipes de la autoría de esta expresión todos los miembros del grupo clase. Fue el fruto de una reflexión en grupo, una especie de hallazgo de todos.

 

Qué hay detrás de las sillas voladoras de Secundaria

Hay una bonita historia detrás. Comenzó la clase. Todos estaban bien dispuestos a escuchar. Y comenzó la batería: teorías del aprendizaje, teorías de la enseñanza, fuentes del diseño y desarrollo curricular, qué es el currículum, los objetivos, contenidos, la metodología y la evaluación, qué es la innovación educativa, y, sobre todo, qué dijo fulanito y menganito, padres y madres de la cosa educativa. ¡Pero qué grandes!

En ese momento, una alumna levantó la mano y preguntó:

-¿Cómo aumentar la motivación en el aula?

A lo que otro siguió:

-¿Cómo aumentar el interés por la materia en mis alumnos, sus ganas de estudiar?

Y siguieron como voz en coro el resto…

-Un número amplio de mis alumnos odia las matemáticas, ¿qué puedo hacer? Mis alumnos no leen, ¿cómo les animo a la lectura? ¿Cómo hago que sean lectores eficaces? ¿Cómo aumento mi autoridad en el aula? ¿Cómo puedo ayudar a mis alumnos en sus competencias instrumentales? ¿Y en las emocionales?

Finalmente, como si fuera el Vale con el que termina el Quijote, alguien cerró el debate mientras el profesor escuchaba sin saber dónde meterse:

-¿Cómo puedo enseñar mi materia mientras veo en clase sillas voladoras?

 

Antes que las sillas, tenemos que aterrizar nosotros

Se habla mucho de cuán alejados están la vida real de la escolar, la teoría de la práctica, el sistema educativo de los problemas reales. Se dice, también, que resolver el problema es difícil. Pero se responde y se innova con excesiva lentitud.

Recuerdo que respondí en otro momento a uno de mis alumnos, muy preocupado por lo que pasa con las matemáticas, a quien agradezco que no parara de pensar todas las cuestiones, discutiendo en su interior y compartiendo con todos nosotros. Previamente me había acordado de lo siguiente:

Los chinos cuando tienen que maldecir a alguien le dicen: “Ojalá te toquen tiempos interesantes”. Pues, efectivamente, nos han tocado tiempos muy interesantes, donde podemos hacer nuestra gran obra como docentes.

Voy a repetir algunas de las palabras que me gusta recordar, hoy a modo de despedida de estos magníficos alumnos y alumnas, grandes profesionales, con los que he tenido el honor de compartir y que obrarán el milagro mañana…

 

Frente a sillas voladoras, el poder de lo sencillo

Hoy estamos en el mejor momento de la historia. Estamos ante la más grande oportunidad de hacer algo increíble en la vida, con nuestras vidas, para mejorar la vida de todos. Esto no es sólo un convencimiento, es una realidad. Todos los días se imponen aquellas ideas, aquellos proyectos, que partiendo de la verdad encuentran el mejor camino para ganar la vida. Es el tiempo de la verdad, de la excelencia, del bien y de la bondad.

Estoy seguro de que nada de lo bueno que ha ocurrido en tu vida hubiera tenido lugar sin las intensas experiencias vividas con anterioridad; si no hubieras conocido hace muchos años, también, el fracaso y la decepción. Hoy puedo decir que todas las dificultades, conflictos, trastornos y dudas están bellamente orquestadas para promover nuestro crecimiento.

Hoy entiendo la vida como un gran proyecto, cada día con más y mejores ideas sobre qué hacer en este apasionante tiempo que nos ha sido regalado.

Por ello, apasiónate por lo que haces, pon profundo amor en ello.

Aprende, convierte la vida en un puro aprendizaje. En la vida es importante lo que sabes y también lo que eres capaz de aprender.

Persigue con esfuerzo y determinación ese gran sueño haciendo del mundo un lugar mejor para los demás, de esta forma también lo será para ti.

Prepárate para la economía del bien común, donde el objetivo sea el bienestar frente a la acumulación de riqueza.

Coopera, colabora, comparte. La amabilidad es lo que construye negocios e iniciativas que perduran.

Y recuerda que cada día te envía oportunidades de aprender, crecer y mejorar. No las dejes escapar y si se van no hagas caso nunca a aquello de “es un tren que pasa sólo una vez en la vida”. No es así. La vida es como un autobús que pasa cada día, a cada hora, lo importante es que te subas en uno, hoy o mañana.

Luego sé responsable. Fija tus objetivos. Mantén tus promesas. Resuelve los asuntos importantes. Cumple tus tareas. Y hazlo con humildad, este es el ingrediente para crear un bello legado.

 

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90 respuestas a “Sillas voladoras en Educación Secundaria”

  1. Alba Garrido Pacheco dice: Responder

    El artículo me ha parecido interesante porque utiliza la metáfora de las “sillas voladoras” para reflejar la realidad que se vive en algunas clases de secundaria, donde pueden surgir situaciones de descontrol o falta de atención. A través de esto, el autor intenta mostrar los retos que tiene el profesorado para mantener la motivación y el orden en el aula.

    Aun así, creo que el texto también tiene una parte más reflexiva, porque no solo habla del problema, sino que invita a pensar en cómo mejorar la enseñanza y en la importancia de la motivación del alumnado.

    En mi opinión, el artículo sirve para entender mejor la realidad de la escuela hoy en día y la complejidad de la labor docente, aunque también deja ver que siempre hay margen para mejorar las metodologías y la forma de enseñar.

  2. LETICIA MURILLO TAMAYO dice: Responder

    El artículo refleja la realidad que viven muchos docentes en las aulas, donde problemas de convivencia, desmotivación y disciplina dificultan el proceso educativo. La expresión “sillas voladoras” simboliza estas situaciones complejas que los profesores deben afrontar diariamente.
    Uno de los aspectos más importantes es la distancia entre la teoría aprendida en la formación y los retos reales que aparecen en las aulas. Los futuros docentes se preocupan por cómo motivar al alumnado, fomentar el interés por el aprendizaje y gestionar los conflictos.
    Desde la Educación Social, el texto destaca la necesidad de trabajar la educación emocional, la convivencia y la inclusión, entendiendo que muchos comportamientos problemáticos tienen causas personales y sociales.
    Finalmente, el autor transmite un mensaje positivo: a pesar de las dificultades, educar es una oportunidad para generar cambios, crecer profesionalmente y contribuir al bienestar de los demás.

  3. Silvia Cabezas Ledesma dice: Responder

    Me ha encantado este artículo porque refleja a la perfección la enorme brecha que a veces hay entre la teoría pedagógica y la realidad pura y dura de las aulas (¡con sillas voladoras incluidas!).
    Lo que más rescato es el mensaje final del autor: frente a las dificultades y el caos que nos podemos encontrar en la docencia, la respuesta no está en fórmulas complejas, sino en lo sencillo y lo humano. Me quedo con su invitación a apasionarnos por lo que hacemos, a ver cada problema como una oportunidad de aprendizaje y a educar desde la empatía y la humildad. Una dosis tremenda de motivación para cualquier docente que esté empezando.

  4. María García González dice: Responder

    Al leer este texto he pensado en lo difícil que debe ser para muchos docentes enfrentarse cada día a situaciones que van mucho más allá de enseñar una asignatura. Como alumna, creo que a veces no somos conscientes de todo el trabajo que hay detrás de una clase ni de los esfuerzos que hacen los profesores para motivarnos cuando perdemos el interés o surgen conflictos.

    Además, desde la perspectiva de la Educación Social, considero que muchas de esas «sillas voladoras» son una señal de que hay necesidades, emociones o problemas que no siempre se están atendiendo. Por eso pienso que es fundamental trabajar no solo los contenidos académicos, sino también la convivencia, la motivación y el bienestar del alumnado. Me quedo con la idea de que educar es acompañar a las personas en su desarrollo, incluso en los momentos más difíciles.

  5. Ana Rocío Arenas González dice: Responder

    Este artículo es muy interesante porque refleja una realidad que muchos docentes encuentran en las aulas de Educación Secundaria. La expresión «sillas voladoras» resulta llamativa y hasta divertidas en un primer momento, pero en realidad simbolizan los numerosos desafíos que enfrentan los profesores cuando intentan enseñar en contextos donde la motivación, la disciplina o el interés por aprender no siempre están presentes.
    Lo que más me llamó la atención es que los futuros docentes no se preocupan únicamente por transmitir contenidos, sino por cuestiones mucho más profundas: cómo motivar a sus alumnos, cómo despertar su interés por la lectura o por las matemáticas cómo ayudarlos a crecer tanto académica como personalmente. Esto demuestra que la educación va mucho más allá de explicar una materia y exige comprender las necesidades reales de los estudiantes.
    También considero muy acertada la crítica que hace el autor a la distancia que a veces existe entre la teoría educativa y la realidad de la jaula. Con frecuencia se estudian numerosos conceptos pedagógicos, pero los profesores necesitan también herramientas prácticas para afrontar situaciones complejas que surgen en el día a día. Por ello, es importante que la información docente combine conocimientos teóricos con experiencia cercanas a la realidad escolar.
    Además, el mensaje final del artículo transmite una visión optimista de la profesión docente. A pesar de las dificultades como el autor animal los futuros profesores a trabajar con pasión como esfuerzo y compromiso, entendiendo cada reto como una oportunidad para aprender y mejorar juntos esta idea parece especialmente valiosa como ya que recuerda que la educación tiene el poder de transformar vidas y contribuir a construir una sociedad mejor.
    En conclusión, este artículo invita a reflexionar sobre los retos de la enseñanza actual y sobre la importancia de que los docentes estén preparados no solo académicamente, sino también emocional y humanamente. Incluso cuando aparecen «sillas voladoras», la vocación, la dedicación y la capacidad de adaptación pueden marcar una gran diferencia del aprendizaje de los alumnos.

  6. Este artículo muestra cómo determinadas conductas en el aula suelen ser el reflejo de situaciones más complejas, es importante darle importancia a lo que no ve, entiendo lo que hay detrás de cada situación. El conocimiento de esto ayudará a la prevención de ciertas situaciones y el acompañamiento a la persona. Cada alumno tiene una historia diferentes y muchos de ellos necesitan ser comprendidos. Trabajar desde este punto y el respeto ayudará a que mejore el ambiente escolar.

  7. Jose Montero Durán dice: Responder

    Este artículo refleja una realidad que puede resultar preocupante, pero que no debería analizarse únicamente desde la perspectiva de la disciplina. En mi opinión, las conductas disruptivas suelen ser la manifestación de problemas más profundos relacionados con factores personales, familiares o sociales. Por ello, considero que la respuesta no debe limitarse a sancionar, sino que debe incluir medidas educativas, preventivas y de acompañamiento. La convivencia escolar es una responsabilidad compartida y requiere la implicación de toda la comunidad educativa para construir espacios seguros y respetuosos.

  8. María Hidalgo Delgado dice: Responder

    Este texto me hace reflexionar sobre la realidad de la educación, donde muchas veces la teoría parece quedar lejos de los problemas cotidianos que viven los docentes en el aula. Aun así, nos recuerda que educar es una tarea compleja, llena de retos, pero también de oportunidades para transformar vidas, porque las dificultades no deben verse solo como obstáculos, sino como experiencias que ayudan a crecer, aprender y mejorar como profesionales y como personas.

  9. Alba Carrero Gordillo dice: Responder

    Estoy de acuerdo con la idea principal del texto, ya que muestra que la realidad de las aulas es mucho más compleja que la teoría que se aprende durante la formación docente. Me parece importante que los futuros profesores expresen sus preocupaciones sobre problemas reales, como la falta de motivación, la disciplina o el interés del alumnado. También comparto la visión optimista del autor, que anima a los docentes a afrontar los desafíos con esfuerzo, aprendizaje y vocación. En mi opinión, aunque existan dificultades en la educación actual, estas también representan una oportunidad para mejorar la enseñanza y ayudar a los estudiantes a desarrollar todo su potencial.

  10. Rocío Regueira Márquez dice: Responder

    Este artículo me ha parecido muy llamativo por el uso de una metáfora tan visual como la de las “sillas voladoras” para describir situaciones de descontrol en el aula de Educación Secundaria. Considero que esta imagen sirve para captar rápidamente la atención del lector y reflejar de forma simbólica la complejidad de la convivencia en algunos contextos educativos.

    Uno de los aspectos más interesantes es que el autor no se centra únicamente en el conflicto o la indisciplina, sino que intenta contextualizar estas situaciones dentro de la realidad del aula y de la experiencia del profesorado en formación. Esto permite entender que detrás de estos episodios hay dinámicas de grupo, falta de motivación, dificultades en la gestión del aula y otros factores que influyen en el comportamiento del alumnado.

    También me parece relevante la idea de que, a pesar de las dificultades, el vínculo entre profesorado y alumnado puede mantenerse, como se refleja en el tono final del texto. Esto aporta una visión más humana de la enseñanza, donde la convivencia no se reduce únicamente al conflicto, sino también a la relación educativa que se construye día a día.

  11. Desde mi opinión, se trata de una reflexión inspiradora sobre los retos de la educación actual, aunque podría complementarse con estrategias prácticas y evidencias pedagógicas que ayuden a trasladar sus ideas a la realidad cotidiana de las aulas.

  12. Alejandro Romero Rios dice: Responder

    Este artículo resulta muy llamativo porque refleja de forma muy gráfica los problemas que pueden darse en las aulas de Secundaria. Me parece acertado cómo utiliza la idea de “sillas voladoras” para simbolizar situaciones de descontrol, falta de motivación y dificultades de convivencia escolar. En general, el texto invita a reflexionar sobre la necesidad de mejorar la comunicación, la gestión del aula y la implicación del alumnado para lograr un ambiente educativo más positivo.

  13. Bajo mi punto de vista, este artículo refleja claramente la situación que se vive actualmente en el sistema educativo, reflejando no solo los problemas existentes en el aula, sino que también el desgaste que esto vive el profesorado. Añadir que veo necesario ofrecer un balance más positivo incluyendo así soluciones efectivas para ayudar en el ambiento educativo.

  14. Jesús Domínguez Rodríguez dice: Responder

    Me parece interesante porque refleja de forma muy clara la distancia que a veces existe entre la teoría educativa y la realidad del aula, mostrando que enseñar no es solo transmitir contenidos, sino también gestionar situaciones complejas, motivar y mantener la convivencia. También me llama la atención cómo se pone el foco en las preguntas reales del alumnado y de los futuros docentes, que muchas veces van más allá de la teoría y se centran en lo que realmente ocurre en los centros educativos. En lo personal, me hace pensar que la docencia requiere mucha más preparación emocional y práctica de la que a veces se imagina, porque no todo se puede controlar ni prever en clase. También creo que es importante que la formación de los profesores esté más conectada con la realidad, para poder afrontar mejor estas situaciones. En conjunto, es un texto que invita a reflexionar sobre la complejidad de la enseñanza y sobre la importancia de la experiencia, la empatía y la capacidad de adaptación en la labor docente.

    1. Desde la perspectiva de la Educación Social, el texto plantea cuestiones muy relevantes sobre la desconexión entre la formación teórica del profesorado y la realidad compleja de las aulas. Las preguntas del alumnado reflejan una preocupación auténtica por problemas cotidianos —desmotivación, conflictos, rechazo al aprendizaje, dificultades emocionales— que muchas veces no encuentran respuesta suficiente en una formación excesivamente centrada en teorías y modelos abstractos.

      Sin embargo, aunque el texto hace una crítica interesante a esa distancia entre teoría y práctica, también cae en una visión muy individualista y motivacional de la educación. La solución parece descansar casi exclusivamente en la actitud personal del docente: pasión, esfuerzo, resiliencia, amor por lo que hace o capacidad de superación. Desde la Educación Social esto puede resultar insuficiente, porque corre el riesgo de responsabilizar únicamente al individuo —al profesor o incluso al alumnado— de problemas que tienen causas sociales, culturales y estructurales mucho más profundas.

      Por ejemplo, cuando aparecen imágenes como las “sillas voladoras”, el texto las interpreta sobre todo como un desafío pedagógico o motivacional. Pero desde una mirada socioeducativa habría que preguntarse también qué hay detrás de esas conductas: exclusión, violencia normalizada, dificultades emocionales, falta de apoyo familiar, desigualdad social o ausencia de espacios reales de participación para los jóvenes.

      Además, el discurso final, muy basado en el optimismo y el crecimiento personal, puede resultar inspirador, pero también algo idealizado. No todos los estudiantes ni todos los docentes parten de las mismas condiciones para “hacer del mundo un lugar mejor”. La Educación Social insiste precisamente en que no basta con la motivación individual si no existen redes comunitarias, recursos sociales y políticas educativas inclusivas que acompañen esos procesos.

      Aun así, el texto tiene un aspecto muy valioso: pone sobre la mesa la necesidad de escuchar las preocupaciones reales del futuro profesorado y reconocer que educar hoy implica mucho más que transmitir contenidos. Implica acompañar personas en contextos sociales complejos. Y ahí la Educación Social aporta una mirada fundamental: entender la educación no solo como enseñanza académica, sino como intervención humana, comunitaria y transformadora.

  15. Fátima Roldán dice: Responder

    Personalmente, me parece un texto que muestra una realidad que ocurre en algunos centros educativos y que hace pensar sobre las dificultades que enfrentan los profesores hoy en día. Además, el tono cercano ayuda a entender mejor el problema. Sin embargo, creo que se centra demasiado en los aspectos negativos y faltan más propuestas para mejorar la convivencia y motivar al alumnado.

  16. Flor del Valle Martin Marquez dice: Responder

    Me ha gustado porque refleja una realidad que muchas veces no aparece en los libros: las dificultades reales que viven los docentes dentro del aula. El autor transmite que ser profesor no consiste solo en enseñar contenidos, sino también en saber gestionar conflictos, motivar al alumnado y mantener un buen clima de convivencia.
    Además, considero que el texto tiene un tono cercano y humano, lo que hace que la reflexión sea más fácil de entender y conectar con ella. También me parece importante la idea de que, a pesar de los problemas, la educación sigue teniendo un papel fundamental para ayudar a crecer a las personas tanto académica como personalmente.
    En mi opinión, este artículo invita a pensar sobre la importancia de preparar a los futuros docentes para situaciones reales del día a día en Secundaria, no solo desde la teoría, sino también desde la práctica y la empatía.

  17. Francisco José Nieto dice: Responder

    Desde mi punto de vista, este texto refleja muy bien que la educación no siempre es tan sencilla como aparece en los libros o en la teoría. Las “sillas voladoras” representan los conflictos y dificultades que muchos docentes tienen que afrontar diariamente dentro del aula, especialmente cuando existe falta de interés o problemas de comportamiento.

    Aun así, me parece importante el mensaje de esfuerzo y vocación que transmite la historia. El autor demuestra que, aunque haya momentos complicados, un buen profesor debe intentar comprender a sus alumnos, buscar nuevas formas de motivarlos y no rendirse ante las dificultades.

    Además, este texto me hace pensar que enseñar no consiste únicamente en explicar contenidos, sino también en educar en valores, escuchar y crear un ambiente de confianza. Considero que es una lectura muy interesante porque muestra la realidad de la enseñanza de una forma cercana y humana.

  18. Jesús Durán González dice: Responder

    Me ha parecido bastante realista porque muestra situaciones que ocurren en muchos institutos y que muchas veces no se conocen desde fuera. Me parece una forma muy clara de representar el descontrol y los problemas de convivencia que puede haber en ciertas aulas de Secundaria. Creo que uno de los problemas más importantes que se menciona es la falta de motivación del alumnado, ya que muchos estudiantes no encuentran sentido a lo que estudian y eso acaba afectando al ambiente en clase. También me llamó la atención cómo los futuros profesores preguntaban más por situaciones reales del aula que por la teoría, porque al final eso es lo que realmente van a vivir. Desde mi punto de vista, muchas veces la educación está demasiado centrada en contenidos teóricos y poco en enseñar cómo gestionar conflictos o conectar con los alumnos. Muchas veces los problemas emocionales o personales influyen en cómo actuamos los jovenes en el aula

  19. Blanca María Romero Vidal dice: Responder

    En mi opinión, este texto refleja de manera muy realista las dificultades que existen actualmente en la educación secundaria y la distancia que muchas veces hay entre la teoría educativa y la realidad de las aulas. La expresión “sillas voladoras” me parece muy impactante porque representa los problemas de conducta, desmotivación y falta de interés que viven muchos docentes en su día a día. Además, muestra cómo enseñar no consiste únicamente en transmitir contenidos, sino también en saber gestionar emociones, conflictos y situaciones complejas dentro del aula.

    Considero muy importante la reflexión que hacen los futuros profesores cuando se preguntan cómo motivar al alumnado, cómo despertar el interés por aprender o cómo ayudar a estudiantes que rechazan determinadas materias. Estas preguntas muestran una gran preocupación por mejorar la educación y por atender las verdaderas necesidades del alumnado, algo que muchas veces no aparece suficientemente en la formación teórica del profesorado.

    También pienso que el texto critica acertadamente que, en ocasiones, la educación se centra demasiado en conceptos teóricos y poco en preparar a los docentes para enfrentarse a situaciones reales. La realidad de muchos centros educativos es complicada y requiere profesores capaces no solo de enseñar contenidos, sino también de acompañar, comprender y orientar a los jóvenes en momentos difíciles.

    Por otro lado, me parece muy positivo el mensaje final del texto, ya que transmite esperanza y motivación. A pesar de las dificultades, el autor defiende que educar sigue siendo una oportunidad para cambiar vidas y mejorar la sociedad. La importancia del esfuerzo, la cooperación, la humildad y el aprendizaje continuo son valores fundamentales tanto para docentes como para alumnos.

    Finalmente, considero que el texto invita a reflexionar sobre la verdadera función de la educación. Más allá de los contenidos académicos, enseñar también significa ayudar a las personas a crecer, desarrollar valores y encontrar su lugar en la sociedad. Por eso, aunque existan “sillas voladoras” y muchas dificultades, el papel del profesorado sigue siendo esencial y profundamente valioso.

  20. Me parece un artículo bastante realista porque da a conocer situaciones que ocurren en muchas clases, aunque no siempre se reconozcan de manera abierta .
    Con la idea de las “sillas voladoras” se refleja muy bien el desorden y tensión que a veces se vive en el aula.
    Por otro lado,también estoy de acuerdo en que hay una gran distancia entre la teoría y lo que realmente sucede en la práctica, donde salen esos problemas que dificultan el aprendizaje.
    Creo que es importante visibilizar esta realidad para poder entender mejor a profesores y alumnos y así proponer mejoras.

  21. Esperanza Mallenco Expósito dice: Responder

    En mi opinión, este artículo refleja una realidad que muchas veces no se tiene suficientemente en cuenta dentro del ámbito educativo. La expresión de las “sillas voladoras” no solo representa el caos o los conflictos que pueden surgir en las aulas, sino también las dificultades que existen para gestionar determinadas situaciones y atender las necesidades reales del alumnado.

    Me parece importante destacar que detrás de muchos comportamientos problemáticos suelen existir factores emocionales, familiares o sociales que afectan directamente al bienestar y a la motivación de los estudiantes. Por ello, considero que la educación no debería centrarse únicamente en los resultados académicos, sino también en crear espacios de convivencia, escucha y apoyo donde el alumnado se sienta comprendido e incluido.

    Además, el texto invita a reflexionar sobre el papel tan importante que tienen tanto los docentes como las familias en el proceso educativo. Muchas veces se exige demasiado al profesorado sin ofrecer los recursos suficientes para afrontar las dificultades que aparecen en el aula. Por eso, creo que es fundamental apostar por una educación más humana, inclusiva y adaptada a la realidad actual, donde se priorice no solo enseñar contenidos, sino también acompañar y comprender a las personas.

  22. Alejandra Gómez dice: Responder

    Este artículo me hace reflexionar de cómo es la realidad en las aulas y de como muchas veces las escuelas tienen situaciones de descontrol y falta de motivación que van más allá de lo académico. La expresión que se usa me hace pensar que no solo se trata del descontrol que pueda haber sino la falta de gestión del mismo y de la poca convivencia que puede llegar a existir en el aula ya sea por falta de recursos o de implicación ante las diversas necesidades que se pueden encontrar dentro de la misma. Como estudiante de Educación Social pienso que estos problemas no vienen a raíz solamente de falta de disciplina por parte del alumnado sino factores tanto educativos como sociales, familiares o incluso emocionales. Detrás de ese conflicto y ese caos hay necesidades del alumnado que no son atendidas adecuadamente. Es por ello que se debería de trabajar desde un enfoque más inclusivo y adaptado, en donde la intervención sea más humana y menos académica.

  23. marta gonzalez romero dice: Responder

    Me parece algo muy realista porque refleja cosas que realmente pasan en clase, aunque a veces no se hablen tan claramente. La metáfora de las “sillas voladoras” me parece muy acertada, porque transmite esa sensación de caos que a veces se vive en algunas aulas.
    El artículo tiene razón al decir que hay una diferencia entre la teoría y la práctica, ya que muchas veces lo que se supone que debería pasar en clase no ocurre así en la realidad. Hay conflictos, falta de atención o comportamientos que hacen difícil aprender.
    También me parece importante que se hable de esto, porque así se puede entender mejor la situación tanto de los alumnos como de los profesores. En mi opinión, si se tuviera más en cuenta lo que pasa realmente en las aulas, se podrían mejorar muchas cosas.

  24. Irene Lázaro Magariño dice: Responder

    Desde mi perspectiva, además del concepto y la importancia de la motivación, coordinacoión, implicación, interés y por supuesto la volación de los docentes, considero de gran relevancia destacar el comportamiento y perspectiva del alumnado en las aulas.
    Como alumna de una generación muy diferente a la de mis padres, he escuchado durante años a diversos adultos comentarios como «esto antes no pasaba», y en parte tienen razón, pero reo que hay que analizar el por qué ahora las sillas vuelan y antes no. Estamos en un periodo de cambios en el ámbito educativo que ha pasado de la mano dura y el miedo como búsqueda de respeto y en mi opinión motivación no siempre real, a la búsqueda del respeto y de dicha motivación de forma más humana e interior, por esto, destaco la importancia del papel de la familia y de la sociedad para provocar cambios reales en el proceso de enseñanza, una vez más, sin ignorar las características anteriormente nombrasas del profesorado.

  25. Angela Hinojosa Duran dice: Responder

    En mi opinión, la expresión de las “sillas voladoras”, el autor la usa para hablar de la realidad en las aulas de Secundaria y de los problemas que viven muchos docentes en su día a día.
    Me parece interesante porque mezcla humor con una situación bastante seria como la falta de motivación, la disciplina o las dificultades para enseñar. A través de las preguntas de los alumnos, se ve claramente que hay muchas dudas sobre cómo mejorar la educación y conectar con los estudiantes.
    También creo que el mensaje final es bastante positivo, porque no se queda solo en los problemas. El autor intenta transmitir que, aunque haya dificultades, la educación sigue siendo una gran oportunidad para crecer, mejorar y aprender tanto alumnos como profesores.

  26. Leonor Hinojosa Sánchez dice: Responder

    Este artículo me parece muy real y necesario porque enseña una parte de la educación que muchas veces no se ve desde fuera, la expresión “sillas voladoras” da un poco de impresión pero detrás de ella hay una gran reflexión sobre las dificultades que viven muchos profesores/as en las aulas y aún así siguen teniendo ganas de seguir enseñando y ayudando a sus alumnos/as. Me ha gustado mucho sobre todo el mensaje final donde se destaca la importancia de la humildad, la pasión, el aprendizaje y el compromiso con los demás. Creo que transmite esperanza, porque en los momentos más difíciles, la educación puede cambiar vidas.

  27. Cristina García Domínguez dice: Responder

    El artículo me ha parecido interesante porque muestra una situación que se puede ver en muchas clases de secundaria. La idea de las “sillas voladoras” me ha llamado la atención porque refleja de forma exagerada pero clara lo que a veces pasa en el aula cuando hay desorden o falta de control.
    Estoy de acuerdo en que muchas veces las clases se hacen demasiado teóricas y eso hace que algunos alumnos pierdan el interés y se porten peor. También creo que no todo es culpa de los alumnos ya que la forma de dar las clases influye bastante en la actitud que tienen. El texto hace pensar en lo complicado que puede ser dar clase en algunos grupos y en la necesidad de buscar formas de enseñar que enganchen más a los estudiantes.

  28. La idea de las “sillas voladoras” engancha desde el principio porque suena exagerada, pero a la vez muy reconocible para cualquiera que haya estado en una clase de secundaria. Me gusta mucho cómo lo cuentas en forma de escena: primero la clase teórica, luego las preguntas de los alumnos, y al final ese momento en el que todo se desborda. Ahí se ve bien la distancia entre lo que se enseña y lo que realmente preocupa en el aula, y luego el cambio de tono hacia el final es me llama mucho la atención ya que pasa de algo caótico y casi divertido a un mensaje más inspirador sobre el valor de la educación y la actitud del profesor.

  29. Daniela Pérez Barrios dice: Responder

    Me parece muy positivo como los docentes tienen ese interés por sus alumnos, algo que también se puede observar sobretodo en la etapa de secundaria en la que los alumnos son más “rebeldes” así con “sillas voladoras”, descontrol, cansancio, desinterés, algo complejo con lo que lidiar sin duda, aunque como todo no es únicamente labor del profesor intentar corregir esas conductas, sino que es muy importante lo que viene aprendido desde el hogar.

  30. Lucia Caraballo dice: Responder

    El artículo me ha parecido muy interesante porque refleja de una forma bastante real lo complicado que puede llegar a ser el día a día en un instituto, sobre todo en secundaria, donde a veces la convivencia en el aula se vuelve difícil de gestionar. La idea de las “sillas voladoras” me ha parecido una forma muy visual de explicar situaciones de desorden y falta de control que pueden darse en clase. Me ha hecho pensar en la diferencia entre lo que se aprende en la carrera y lo que luego ocurre en la realidad. Como estudiante de Educación Social, creo que es importante tener en cuenta estos contextos para no quedarnos solo con la teoría y poder entender mejor lo que pasa en las aulas. También me hace reflexionar sobre la necesidad de buscar formas más cercanas y flexibles de trabajar con los jóvenes para poder mejorar estas situaciones.

  31. Fernando Sevilla Ramos dice: Responder

    Reflexión muy interesante de una realidad que cada vez va a más, todo provocado por una gran brecha entre los alumnos y el docente. La falta de motivación tiene resultados pero las «sillas voladoras» solo reflejan una falta de educación.

  32. Celia Zambrano Lopez - Viota dice: Responder

    En mi opinión la noticia muestra como las condiciones muchas veces dificultan llevar a la práctica lo aprendido. Las “sillas voladoras” simbolizan un contexto de desmotivación, falta de control y necesidades no atendidas que van más allá de los contenidos académicos , me ha parecido una metáfora muy acertada .Esto pone de manifiesto que enseñar no es solo dominar una materia, sino saber gestionar emociones, conductas y contextos complejos. En definitiva, invita a replantear la formación docente para acercarla más a la realidad cotidiana de las aulas.

  33. Naiara García Pérez dice: Responder

    Bajo mi punto de vista, el texto me parece interesante, nos comenta que la educación va mas allá, nos transmite una gran cercanía, compresión, paciencia y sobre todo corazón en cada momento en el aula, el agobio, falta de interés que se observa en el profesorado y los estudiantes a lo largo de su proceso en la educación.

  34. Ana Muñoz Rojas dice: Responder

    Me hace pensar que las sillas voladoras son mucho más que un problema de disciplina; son el síntoma de una desconexión total entre el sistema y la realidad de los jóvenes. Es frustrante ver cómo la teoría pedagógica se queda corta cuando falta la motivación y el sentido en lo que se enseña. Al final, antes de intentar dar lecciones magistrales, hace falta aterrizar y conectar de verdad con lo que les pasa a los alumnos en el día a día. Educar hoy no va tanto de cumplir un currículum, sino de tener la valentía de mirar de frente ese caos y tratar de construir algo humano desde ahí.

  35. Xena Robles Gonzalez dice: Responder

    Este texto nos muestra la expresión de «sillas voladoras» para dar a ver una realidad educativa, la realidad de las dificultades reales que vivimos los docentes en el aula. Esto representa el desorden, frustración, y el desgaste que vivimos en un aula en nuestros día a día. Personalmente, comparto la idea de que enseñar va más allá de transmitir conocimientos y de que también hay que comprender la realidad del alumnado.

  36. Lucía Ángela Lupu Lupu dice: Responder

    El artículo me ha resultado impactante porque utiliza una imagen muy llamativa para reflejar situaciones reales de conflicto y descontrol en las aulas. También cabe destacar el testimonio de la docente, ya que, hace ver que estos problemas no son exageraciones, sino hechos que ocurren en la práctica educativa . En mi opinión, el texto invita a reflexionar sobre la gravedad de la convivencia en algunos centros y sobre la necesidad de actuar, aunque se centra más en denunciar la situación que en proponer soluciones concretas.

  37. Carmen Jiménez dice: Responder

    El texto transmite la idea de que volar simboliza libertad, superación y una nueva forma de ver la vida, permitiendo a los participantes descubrir capacidades que muchas veces la sociedad tiende a limitar. Además, se pone énfasis en el empoderamiento personal, ya que no solo se trata de vivir una experiencia puntual, sino de abrir puertas a nuevas oportunidades, incluso dentro del ámbito profesional.

    Por otro lado, el artículo también resalta el impacto emocional y social del proyecto, combinando su valor terapéutico con una dimensión reivindicativa en favor de la igualdad de oportunidades. Se presenta como una iniciativa que no solo ayuda a nivel individual, sino que busca cambiar mentalidades y eliminar barreras en sectores tradicionalmente poco accesibles. Aunque el tono es bastante positivo y promocional, y podría profundizar más en dificultades concretas, el texto logra transmitir la importancia del proyecto y su potencial como herramienta de transformación social.

  38. Lucía del rocio soler garcia dice: Responder

    José Manuel Bautista usa esta expresión para referirse de forma simbólica a las dificultades y el desorden que pueden aparecer en el aula.

    A partir de una clase con futuros profesores, el autor recoge sus inquietudes sobre la motivación del alumnado, la gestión del grupo y la complejidad de enseñar en Secundaria. Aun así, se destaca la importancia de la vocación docente y de afrontar estos retos con actitud positiva.

    En conclusión, el texto muestra que, pese a los problemas del aula, la educación también es una oportunidad de aprendizaje y mejora constante para el profesorado.

  39. Teresa Ramos López dice: Responder

    Este texto combina una crítica realista con un mensaje motivador. Refleja la realidad de las aulas con la expresión “sillas voladoras” que transmite el desorden que se vive en algunas aulas. Personalmente, me llama la atención las preguntas de los alumnos, de los futuros profesores, la preocupación de cómo enfrentar el día a día en una clase.
    Estoy de acuerdo con la distancia que hay entre la teoría y la práctica, la realidad en un aula es muy diferente a lo que se habla de educación como tal.
    El texto termina con un mensaje de motivación y ganas de mejorar, pero creo, que la actitud no lo es todo, hay problemas que necesitan soluciones más complejas o cambios en el sistema educativo.

  40. Francisco Franco Custodio dice: Responder

    Este artículo expone una realidad muy válida dentro del entorno educativo, donde el profesorado y el estudiantado se enfrentan de distintas formas a las diversas circunstancias que se anteponen ante ellos.
    La expresión de las «sillas voladoras» explica perfectamente como el enseñar o el aprender no se basa solo en el contenido, sino también en el usuario, su experiencia y su forma de ser. Lo que en conjunto determina y fabrica su propio futuro, poniendo énfasis en su acercamiento y colaboración con otros usuarios que también aprenden y enseñan simultáneamente con sus propias capacidades.

  41. Adrián Jiménez Mena dice: Responder

    Aquí tienes un comentario reflexivo con un enfoque universitario:

    El texto utiliza la metáfora de las “sillas voladoras” para representar una realidad educativa que, aunque pueda parecer exagerada, refleja problemas muy concretos dentro del aula de Secundaria. Como estudiante universitario, me resulta especialmente interesante cómo se pone en evidencia la distancia entre la teoría pedagógica que se enseña en la formación del profesorado y la complejidad real del aula.

    Las preguntas que surgen por parte del alumnado del máster son especialmente reveladoras. No se centran en conceptos teóricos, sino en problemas prácticos: cómo motivar, cómo captar el interés, cómo gestionar la disciplina o cómo responder a la diversidad del alumnado. Esto evidencia que existe una preocupación real por enseñar bien, pero también una sensación de falta de herramientas concretas para afrontar situaciones cotidianas que pueden llegar a ser muy desbordantes.

    La idea de que “antes que las sillas, tenemos que aterrizar nosotros” me parece clave. Invita a reflexionar sobre la necesidad de que el profesorado conecte con la realidad del aula, dejando de lado, al menos en parte, discursos excesivamente teóricos que no siempre ofrecen soluciones aplicables. En este sentido, el texto plantea una crítica implícita al sistema de formación docente, que quizá debería equilibrar mejor teoría y práctica.

    Por otro lado, el mensaje final aporta una visión optimista y motivadora. A pesar de las dificultades, se plantea la docencia como una oportunidad para generar un impacto positivo en la sociedad. Conceptos como la vocación, el esfuerzo, la cooperación o el aprendizaje continuo aparecen como pilares fundamentales para afrontar estos “tiempos interesantes”.

    En definitiva, el texto combina una mirada crítica con un enfoque esperanzador. Como estudiante, me hace pensar que educar no es solo transmitir contenidos, sino enfrentarse a una realidad compleja que exige compromiso, adaptación y, sobre todo, una actitud reflexiva constante.

  42. Silvia Cabezas Ledesma dice: Responder

    Cuando leí lo de las «sillas voladoras» pensé que era una exageración, pero viendo cómo describen la realidad de las aulas, me doy cuenta de que no. Lo más fuerte es que al final la profesora dice «y a pesar de todo se les coge cariño». Eso lo dice todo. Detrás de cada silla que vuela hay un estudiante que está gritando sin palabras: aburrimiento, rabia, problemas en casa, frustración. Y los futuros profesores, desesperados, preguntan cómo motivarnos, cómo enseñar con ese caos de fondo. Me quedo con la idea de que antes de que vuelen las sillas, tendríamos que aterrizar todos: profesores y alumnos. Sentarnos, escucharnos, bajar al lío. Porque al final, lo sencillo es lo que funciona. Y lo sencillo sería dejar las teorías a un lado y preguntar de verdad qué nos pasa.

  43. Mirian Salas Correa dice: Responder

    Este texto me parece muy interesante porque mezcla una situación bastante diferente, como lo de las “sillas voladoras” mezclado con una reflexión más profunda sobre la educación. Al principio puede parecer exagerado, pero en realidad muestra problemas reales que pasan en algunas aulas, como la falta de motivación o el descontrol.
    Lo que más me llama la atención es cómo los alumnos empiezan a hacer preguntas importantes: cómo motivar, cómo enseñar mejor, cómo conectar con los estudiantes… demostrando que no solo les preocupa dar clase, sino hacerlo bien. En mi opinión, el mensaje final es lo más importante: a pesar de las dificultades, ser profesor también es una oportunidad para cambiar las cosas. Me gusta la idea de que los problemas no son solo algo negativo, sino que ayudan a aprender y mejorar.

  44. Valeria Valenciano Carranza dice: Responder

    Lo que más me llamó la atención al leer este articulo fue su título, pues la no-metáfora de las “sillas voladoras” para no solo reflejar el caos en la aulas, sino todos los problemas de disciplina que pueden aparecer en la Educación Secundaria, me pareció brillante. La formación docente a veces se centra demasiado en lo teórico y deja en segundo plano situaciones reales y complejas que los profesores deben afrontar cada día, provocando una sensación de desconexión entre lo que se enseña en la universidad y lo que realmente ocurre en los institutos.

    Por lo cual opino muy similar a la idea central del artículo, ya que debemos volver a lo esencial en la educación, como la vocación, la motivación y la relación con el alumnado, como base para mejorar la enseñanza.

  45. Fatima Caceres Moreno dice: Responder

    El texto me lleva a pensar que enseñar nunca es un camino libre de obstáculos ni idílico cuando se pisa un aula de verdad. Los profesores chocan con conflictos que, en ocasiones, los desbordan. Personalmente, creo que lo fundamental es no rendirse ante la frustración y buscar alternativas de mejora continua. Superar esos baches también es aprender a ser mejor docente. Al final del día, la enseñanza se sostiene a base de implicación personal, aguante y sobre todo tener mucha vocación.

  46. Carmen martin cabrera dice: Responder

    El artículo sobre las “sillas voladoras” utiliza una imagen muy llamativa para describir la realidad del aula: situaciones caóticas, desmotivación y problemas reales que viven muchos docentes en secundaria. Lejos de ser una exageración, el texto sugiere que estos episodios reflejan un sistema educativo que no siempre responde a lo que ocurre en el día a día.

    A partir de ahí, la reflexión gira en torno a la distancia entre la teoría educativa y la práctica. Mientras se habla de modelos, metodologías y autores, los futuros profesores se enfrentan a preguntas mucho más concretas: cómo motivar, cómo mantener el orden o cómo enseñar en contextos difíciles. Esa tensión deja ver que la formación docente a veces no prepara del todo para la realidad.

    Sin embargo, el texto no se queda en una visión negativa. Propone que, precisamente en medio de esas dificultades, existe una oportunidad para crecer como docentes y mejorar la educación. Las “sillas voladoras” no solo simbolizan el problema, sino también el reto que impulsa a buscar soluciones más humanas, sencillas y comprometidas.

    En el fondo, la reflexión invita a asumir la educación con realismo, pero también con vocación. Enseñar no es solo aplicar teorías, sino saber adaptarse a contextos complejos y encontrar sentido incluso en el caos.

  47. Ainhoa Vacas Pérez dice: Responder

    Este artículo me resulta muy interesante, ya que hace una muy buena reflexión sobre el problema actual en las aulas el cual sigue ocurriendo año tras año y cada vez más agravado debido a la necesidad de información inmediata en los jóvenes en los que me incluyo. También la falta de respeto hacia el profesorado es clave, aunque me resulta muy interesante y altamente efectivo para el sector de la educación social la manera de afrontar en problema que plantea el mismo, transformar la realidad y conseguir enseñar en el caos es una herramienta clave para el desempeño del educador social y por ello creo que es muy necesaria la lectura del mismo.

  48. Este texto me hace ver que la educación no siempre es fácil ni perfecta en la realidad del aula. A veces los profesores se encuentran con situaciones difíciles que no se pueden controlar del todo. En mi opinión, lo importante es no perder la paciencia y seguir buscando formas de mejorar. También creo que aprender de las dificultades es parte del proceso. Al final, la educación requiere esfuerzo, compromiso y mucha vocación.

  49. Javier Torres Pueyo dice: Responder

    El texto me parece muy sugerente porque utiliza la imagen de las “sillas voladoras” no solo como algo literal o anecdótico, sino como un símbolo del caos, la desmotivación y las dificultades reales en las aulas de Secundaria. A través de esa metáfora, el autor critica la distancia entre la teoría educativa y los problemas cotidianos del profesorado, como la falta de interés del alumnado o la gestión del aula.
    En mi opinión, lo más interesante es que no se queda en la queja, sino que propone una actitud más humana y vocacional del docente: aprender, adaptarse y comprometerse con el alumnado. Es un texto reflexivo que invita a pensar que la educación necesita menos teoría abstracta y más conexión con la realidad del aula.

  50. Lola Ruiz Santamaría dice: Responder

    Este artículo me ha resultado sumamente interesante, porque refleja una situación que a menudo se vive en las clases de la ESO. La idea de «sillas voladoras» simboliza de forma figurada la apatía y el desorden que puede haber en las aulas.

    Me llamó la atención cómo destaca la diferencia entre lo que aprendemos en teoría y lo que ocurre en la realidad, algo que la docencia debería de tener en cuenta a mi parecer.

    Creo que transmite una idea bastante importante que es, a pesar de las dificultades, la actitud del docente es clave para motivar al alumnado y mejorar el ambiente de clase.

    En pocas palabras, es un texto que hace reflexionar sobre la enseñanza y el rol de las personas educadoras.

  51. Cristina Pérez Lepe dice: Responder

    El texto usa la imagen de las “sillas voladoras” como algo llamativo para reflejar un problema real: el caos, la falta de motivación y la desconexión entre lo que se enseña y lo que ocurre en el aula. Esa metáfora funciona muy bien porque transmite de forma clara la frustración de muchos docentes.
    Me parece interesante que critique el exceso de teoría frente a los problemas prácticos (motivación, disciplina, interés del alumnado), porque es algo bastante real en la formación docente.
    Sin embargo, el final es más reflexivo y motivacional que concreto: apuesta por la actitud, el compromiso y los valores, pero no entra demasiado en soluciones prácticas para esas “sillas voladoras”.

  52. Pablo Valenciano Pérez dice: Responder

    El artículo me parece interesante porque muestra los problemas reales en las aulas, como la falta de motivación o el mal comportamiento. Destaca que los profesores reciben mucha teoría, pero poca preparación práctica. Además, enseña que no hay soluciones fáciles y que lo más importante es la actitud del educador, como la empatía y el compromiso. Creo que es útil para futuros educadores porque nos hace reflexionar sobre la realidad.

  53. Natalia Ramírez dice: Responder

    El artículo transmite una visión positiva y reflexiva sobre la vida, destacando la importancia de aprovechar las oportunidades que se nos presentan. Me parece interesante cómo plantea que los errores y las experiencias negativas forman parte del proceso de aprendizaje, ya que contribuyen al desarrollo personal. La metáfora del autobús es muy acertada, porque representa que las oportunidades son continuas y que siempre existe la posibilidad de empezar de nuevo. En conjunto, el texto invita a adoptar una actitud más consciente y orientada al crecimiento personal.

  54. Este artículo muestra la realidad que se vive en muchas aulas. La idea de las “sillas voladoras” representa el desorden, los conflictos y la dificultad que existe a veces para mantener el control en clase, algo que no siempre se ve desde fuera. Uno de los principales problemas que aparece es la falta de motivación del alumnado, lo que hace más difícil enseñar y mantener la atención. Además, también se refleja que muchos profesores, sobre todo los que empiezan, no se sienten del todo preparados para afrontar estas situaciones, reflejándose también la diferencia entre lo que se aprende en teoría y lo que ocurre en la práctica, ya que la realidad del aula es mucho más compleja de lo que parece. En definitiva, hace reflexionar sobre lo difícil que es enseñar hoy en día y sobre la importancia de saber adaptarse a las situaciones reales del aula.

    1. Paula Medina

  55. El texto describe, a través de la metáfora de las “sillas voladoras”, los problemas reales del aula y la desconexión entre la teoría educativa y la práctica. También recoge las preocupaciones del profesorado y termina con un mensaje motivador sobre la vocación, el esfuerzo y el crecimiento personal.

    En mi opinión, es acertado al reflejar la realidad y las dificultades de la enseñanza, pero resulta demasiado idealista en sus conclusiones, ya que propone soluciones más emocionales que prácticas para problemas complejos.

  56. Ana Romero Tejero dice: Responder

    Este artículo trasmite un mensaje muy bonito y positivo sobre la vida, nos recuerda que estamos en un buen momento para aprovechar oportunidades y mejorar tanto nuestra vida como la de los demás, me gusta la importancia que le da a aprender de los errores y las experiencias negativas y viéndolo así la mayoría de cosas que he aprendido durante la vida a sido gracias a eso, también me encanta la idea del autobús que pasa constantemente ya que trasmite que siempre hay nuevas oportunidades.

  57. Alba Velázquez Gutiérrez dice: Responder

    El texto es muy interesante porque mezcla de una forma realista los problemas que hay en el aula con una visión más motivadora de la educación. La expresión de »sillas voladoras» hace referencia al choque que hay entre la teoría y lo que luego ocurre en clase de verdad. El texto nos transmite un mensaje optimista en el que se anima a los futuros profesores a ver esas dificultades como una oportunidad para mejorar, lo que considero una reflexión muy cercana y motivadora.

  58. sara del mar méndez lópez dice: Responder

    El artículo me parece muy real porque muestra lo que de verdad pasa en muchas aulas, aunque suene exagerado lo de las “sillas voladoras”. En mi opinión, tiene razón cuando dice que muchas veces la teoría no sirve si no se adapta a la realidad del alumnado. Me gusta la idea de que, antes de cambiar a los estudiantes, los profes tienen que cambiar su forma de enseñar. También transmite un mensaje positivo: incluso en clases difíciles se puede hacer algo bueno. En general, es un texto cercano que te hace pensar y ver la educación de otra manera.

  59. Laia Delgado Espejo dice: Responder

    No cabe duda de que este artículo, es un artículo que reflexiona sobre esa desconexión del alumno en el aula, con la metáfora de «sillas voladoras». Es preocupante el desinterés que muestran muchos alumnos en los contextos educativos, pero este artículo no lo da todo por perdido, sino que anima y reflexiona sobre en que estamos en un buen momento, para aprender, cambiar las cosas, pensar de donde vienen los problemas y qué podemos hacer nosotros para cambiarlos. Desde luego que este artículo deja un buen sabor de boca a la hora de ver que todavía, aunque haya mucha falta de interés y desmotivación en los centros, existe también personas y grandes profesionales con ganas de cambiar las cosas, de saciar sus vidas con conocimientos y adaptarlos a este nuevo muno, esta nueva realidad q1ue como dice en eñ artículo, son buenos tiempos.

  60. Cristina Sabugal Morgado dice: Responder

    Estoy de acuerdo en que estamos en una época interesante, pero no de interes ya que lo tenemos todo a mano.Por ello los niños en las aulas han perdido en parte en parte el interés en aprender por ello hay q buscar formas de dar las clases conforme a esta época actual.

  61. Cristina Borrega Rodriguez dice: Responder

    El texto “Sillas voladoras en Educación Secundaria”, muestra el conflicto entre la teoría educativa y la experiencia en el aula. En este contexto, situaciones de indisciplina ponen de manifiesto la falta de conexión entre lo que se enseña a los maestros y lo que realmente enfrentan en su día a día. Más que ser un problema aislado, las “sillas voladoras” representan la escasez de motivación y propósito en el aprendizaje. El autor sugiere que los docentes deben ajustarse al entorno, valorar la relación con los estudiantes y enfocarse en principios como el compromiso, la empatía y la implicación. Se recuerda que educar no se trata de aplicar teorías de manera automática, sino de establecer vínculos con las personas y dar significado al proceso educativo.

  62. Este artículo me hace pensar que, aunque la educación tiene fallos, también hay muchas oportunidades para mejorar, ya que el cambio empieza por nosotros mismos.
    Lo que más me ha gustado es la idea de que de los errores se aprende.
    En general, es un artículo que nos invita a reflexionar y a intentar ser mejor.

    1. Lucía Bertholet Jiménez dice: Responder

      Lucía Bertholet Jiménez, que no he puesto los apellidos

  63. María Uceda Ortiz dice: Responder

    Este texto refleja muy bien lo que siento al pensar en la realidad del aula: a veces el caos supera cualquier teoría aprendida. Me identifico con esa frustración de querer enseñar y no saber cómo hacerlo cuando falta motivación, ya que soy maestra de clases extraescolares de Robótica . Sin embargo, también me quedo con el mensaje optimista: incluso en medio de las “sillas voladoras” hay oportunidades para crecer como docente y alumnado. Creo que la clave está en no perder la vocación ni la cercanía con el alumnado. Al final, enseñar no es solo transmitir contenidos, sino conectar y transformar realidades con el alumnado.

  64. Clara Almeida Vargas dice: Responder

    El texto me ha transmitido una visión realista pero a la vez esperanzadora de la educación. Me hace ver que enseñar no es solo aplicar teoría, sino enfrentarse a situaciones difíciles en el aula y saber adaptarse. También transmite la importancia de la motivación, la vocación y la actitud del docente ante los problemas. En conjunto, me deja la idea de que, aunque haya dificultades, siempre hay oportunidades para mejorar y crecer.

  65. Susana Duran Benitez dice: Responder

    Me llama especialmente la atención cómo los alumnos empiezan a plantearse preguntas sobre cómo llamar la atención de sus alumnos y hacer que estén motivados y que tengan interés de aprender. Hoy en día pienso que hay que tener en cuenta estas cosas ya que algunas clases se basan en teorías y no son nada didácticas.

    Lo que más me ha gustado de este artículo es el párrafo final porque nos hace reflexionar en que la vida está llena de oportunidades donde lo que importa es el esfuerzo y nuestros valores. Todas las experiencias nos ayudan a construir nuestras vidas, incluso las experiencias negativas nos ayudan a nuestro crecimiento personal. Para conseguir un mundo mejor es importante la pasión, la colaboración y el aprendizaje continuo.

  66. Cristina Brito Cordero dice: Responder

    El texto muestra que las “sillas voladoras” simbolizan el choque entre la teoría educativa y la realidad del aula. Más que desorden, reflejan la complejidad humana de enseñar. La idea central es que educar no es aplicar fórmulas, sino aprender a moverse en la incertidumbre con compromiso, sentido y humanidad.

  67. Sara Borrero Hernández dice: Responder

    Este texto me parece muy cercano a lo que ocurre hoy en día, porque cuenta lo que de verdad pasa en muchas clases: no todo lo que pasa en clase siempre es bonito, sino que muchas veces hay problemas de comportamiento y falta de interés.

    Lo que más me gusta es la idea que se deja al final: el hecho de que ser profesor no es dar la lección y yasta, sino saber llevar la clase, ayudar a los alumnos y no rendirse nunca aunque haya momentos difíciles y de mucha saturación.

    Bajo mi punto de vista pienso que lo que quiere recalcar es que aunque enseñar a veces sea difícil, con ganas, paciencia y cariño al final merece la pena.

  68. Almudena Pérez Orta dice: Responder

    Bajo mi punto de vista, el texto da en el clavo al describir lo duro que es enfrentarse a diario al desinterés del alumnado y a situaciones como la de las famosas sillas voladoras. Creo que la clave para cambiar esto es buscar la motivación del alumnado y conocer sus necesidades reales, en lugar de forzarlos en un modelo obsoleto que ya no funciona. Aun así, me parece admirable cómo el profesorado, a pesar de todo, siempre está motivado y lidia con esos problemas en el aula dando lo mejor de sí mismos.

  69. María González Amate dice: Responder

    Este artículo habla sobre la desconexión que hay entre la teoría académica y la realidad en las aulas utilizando la metáfora de las «sillas voladoras» para hacernos ver las dificultades de motivación que enfrentamos el alumnado. Bajo mi punto de vista el texto nos hace verlo de otra manera más positiva como un mensaje de esperanza y cambio, animándonos a ver las dificultades como como una oportunidad de crecer.

  70. Mireia Castellano Stefanova dice: Responder

    Desde mi reflexión, la metáfora de las sillas voladoras es genial porque nos dice que el aula no debería ser una sala de espera, sino un laboratorio de ideas en movimiento y refleja bastante bien las situaciones que nos encontramos en clase en muchas ocasiones. Nos anima a dejar a un lado la rigidez y atreverse a innovar y ver la educación desde otra perspectiva, mucho más libre y menos cuadriculada.

  71. Ángela de la Cruz dice: Responder

    Desde mi punto de vista, el texto refleja de forma bastante realista las dificultades del aula, donde situaciones como las “sillas voladoras” simbolizan el desorden y la falta de motivación del alumnado. Aun así, transmite un mensaje positivo al destacar que lo más importante no son los métodos complejos, sino la actitud del docente, la conexión con el alumnado y la capacidad de adaptarse. Invita a no perder la ilusión y a seguir aprendiendo pese a las dificultades.

  72. Victoria Hernández dice: Responder

    El texto muestra muy bien la realidad compleja que puede encontrarse en las aulas, ilustrada de manera divertida con la expresión “sillas voladoras”. Me parece valioso cómo destaca la importancia de escuchar al alumnado y atender a sus preguntas concretas sobre motivación, interés y emociones, porque esto evidencia que los problemas educativos son reales y requieren soluciones prácticas.

    También me llama la atención la reflexión sobre la necesidad de que los docentes “aterricen” antes de enfrentarse a los retos del aula: debemos ser conscientes de nuestra responsabilidad, prepararnos y actuar con compromiso y humildad. El texto me transmite que, aunque la enseñanza sea complicada y desafiante, el esfuerzo, la pasión y la colaboración pueden generar un impacto positivo y duradero en la vida de los estudiantes.

  73. Este comentario me remonta a la filosofía de Platón. Él veía las ideas como algo muy abstracto y el conocimiento como algo muy subjetivo. Aunque las matemáticas sean muy lógicas, le buscaba una práctica ya que el conocimiento para él era puro. Pero realmente, no podemos decir que todo lo que se nos da es posible aplicarlo a una vida cotidiana. Eso desencadena la desmotivación de los alumnos y una mayor duda por la utilidad de los contenidos expuestos.

  74. Paula Valle Riveriego dice: Responder

    Este texto me ha hecho pensar bastante en el contraste tan heavy que existe entre lo que estudiamos en teoría y lo que realmente ocurre en las aulas.
    Pero, lo que más me ha llamado la atención es cómo el alumnado empezó a hacer preguntas muy prácticas y necesarias: cómo motivar, cómo generar interés, cómo gestionar emociones… Eso me hace pensar que, desde el principio, quienes nos estamos formando para trabajar en lo social o educativo ya sentimos esa necesidad de respuestas reales, no solo conceptos.
    También me parece importante la idea de que, antes de “las sillas voladoras”, tenemos que aterrizar nosotros como profesionales, ya que lo interpreto como una llamada de atención hacia nosotros/as, los docentes, para que seamos conscientes de la realidad y que no nos quedemos solo en lo ideal o en lo que “debería ser” la educación.
    En general, el artículo me ha llevado a pensar en dos cosas, por un lado, en los retos reales que me puedo encontrar en el futuro; y por otro, que a pesar de todo, merece la pena intentarlo teniendo en cuenta que nuestro esfuerzo tendrá un impacto positivo si estamos comprometidos/as con lo que hacemos.

  75. Lucia garrido macias dice: Responder

    La expresión “sillas voladoras” me parece una forma fuerte pero clara de explicar el desorden y los conflictos que a veces ocurren en el aula. Creo que muchos profesores se encuentran con situaciones difíciles que no siempre aparecen en la teoría que estudian.

    También me parece interesante que los alumnos del máster hagan preguntas muy prácticas, como cómo motivar a los estudiantes o cómo conseguir que tengan más interés por la materia. Esto demuestra que enseñar no es solo saber teoría, sino también saber manejar situaciones reales en clase.

    Por otro lado, me gusta la idea final del artículo, cuando dice que a pesar de las dificultades ser profesor puede ser una gran oportunidad para ayudar a los alumnos y mejorar la educación.

  76. Sara Dorrego Vega dice: Responder

    Durante la lectura de este artículo he recordado lo que me decía una amiga hace unos días, ella me comentaba que estaba suspendiendo y se comparaba con sus compañeros. A esto le contesté que se parase a pensar qué hábitos tenía que cambiar ella para mejorar su situación. Esto me ha echo pensar que cada uno tenemos un progreso diferente y no tiene que ser mejor o peor, sin el error no somos capaces de progresar. Tienes dos opciones: frustrarte cuando algo te sale mal, o reflexionar el porqué te está pasando eso y cómo cambiarlo.

  77. María Márquez Pérez dice: Responder

    Bajo mi punto de vista, este texto refleja la realidad: refleja el choque entre la teoría educativa y lo que ocurre de verdad en el aula. Las “sillas voladoras” simbolizan ese caos que muchos docentes viven día a día, pero también muestran que, a pesar de todo, hay cariño y vocación. Me quedo con la idea de que, más allá de grandes teorías, lo esencial es la vocación, la sencillez, la cercanía, la paciencia y el compromiso diario del profesor para conectar con sus alumnos.

  78. Helena Castilla Meca dice: Responder

    Considero que este artículo es de los más realista ya que desde el exterior parece estar todo perfecto con la educación, pero dentro en la realidad es todo lo contrario ya que los profesores tiene que trabajar con aulas rotas, falta de materiales o alumnado que pasan de las clases. Y es que por mucha teoría o formación que se den a los docentes si no te enseñan a gestionar este tipo de caos, a motivar a los que no quieren estudiar o ganar autoridad de poco sirve lo demás
    Me gusta como se refleja que la educación es una batalla diaria
    Y hay que reflexionar y ver que no puedes pedirle a un profesor que sea creativo, active dinámica o innove en su clase, cuando las bases se están demorando y hay cosas que arreglar primero más importante

  79. Maria Alfonso Sánchez dice: Responder

    Desde mi punto de vista, el texto refleja lo que muchos docentes viven en la actualidad. La expresión de «sillas voladoras» puede parecer algo muy exagerado pero describe muy bien el tipo de situaciones complejas que se pueden dar en el aula. Se entiende como una manera de representar el desinterés del alumnado, el desorden o la dificultad para mantenerse atento/a a las explicaciones del docente.
    En mi opinión se ve como un final positivo, donde insiste la importancia de seguir formándose, adaptándose a la situaciones y no perder la motivación, viendo la dificultades reales.

  80. Teresa Beltrán dice: Responder

    En mi opinión, el texto refleja muy bien la realidad compleja del aula, utilizando la metáfora y a veces realidad de las “sillas voladoras” para mostrar los retos del profesorado. Me parece interesante cómo contrasta la teoría educativa con los problemas reales que surgen en clase, como la desmotivación o la falta de interés del alumnado.
    También valoro el mensaje final, que apuesta por una actitud positiva, el esfuerzo y la vocación docente como clave para afrontar estas dificultades. En general, creo que el texto invita a no rendirse y a ver los retos como oportunidades de crecimiento.

  81. Las sillas voladoras no es mas que una de las muchas respuestas ante el fracaso del sistema educativo. Los mal llamados alumnos, son jóvenes estudiantes que están obligados a estudiar asignaturas en un determinado sitio a una determinada hora por un sistema el cual ignora totalmente a sus usuarios. A esto le sumamos el pasotismo del profesorado hacia la clase y he ahí cuando comienzan a volar las sillas.
    ¿Queremos que las sillas dejen de volar, que los estudiantes atiendan en matemáticas o que lean? Pues hay que dejarse de tanta charla y tantas convenciones educativas en las que no se hace nada y empezar a recordar que el profesorado fue un día un joven el cual tampoco quería estar en una clase, aprendiendo unas lecciones que no le interesaban con un profesos que pasaba de sus mal llamados alumnos.

  82. María Nieto Franco dice: Responder

    En mi opinión, la metáfora de las “sillas voladoras” simboliza el desorden y los retos reales que existen en el aula, más allá de la teoría educativa. Creo que el texto muestra cómo muchas veces los docentes se sienten desbordados ante situaciones difíciles que no aparecen en los libros. Me parece importante la idea de que, antes de cambiar el entorno, los profesores deben “aterrizar” y adaptarse a la realidad. También destaca que las dificultades pueden convertirse en oportunidades de crecimiento personal y profesional. En definitiva, transmite un mensaje de esperanza, esfuerzo y compromiso frente a los desafíos educativos.

  83. Jorge Méndez Pardo T2 dice: Responder

    Me ha parecido muy acertada la metáfora de las sillas para referirse a lo que se imparte mediante una clase teórica y lo que luego ocurre en el aula o en algún otro contexto.
    Es importante que para cambiar la metodología de una clase o asignatura, conozcamos un poco como son los alumnos, pues es mejor ser precavidos que ligeros. Pues el pasar un mal día o tener una desmotivación, no beneficia ni a la metodología más utilizada en el mundo, pues es cuestión de adaptarse a las necesidades que presente el alumnado y no en utilizar aquellas estrategias que a lo mejor si dan resultados a otros alumnos o clases.

  84. Aroa Sampedro Flores dice: Responder

    Como alumna, me parece impresionante cómo se refleja la realidad del aula con las “sillas voladoras”: detrás de ese caos hay aprendizaje, reflexión y crecimiento. Me hace ver que enseñar no es solo transmitir contenidos, sino también aprender a manejar lo inesperado y a conectar con los alumnos de manera auténtica. La historia muestra que incluso en momentos difíciles se puede encontrar cariño, aprendizaje y motivación. Además, me inspira a valorar la colaboración, la paciencia y la pasión en la enseñanza, entendiendo que cada día trae nuevas oportunidades para mejorar y dejar un legado positivo.

  85. Este texto me hace pensar que la educación real está llena de dificultades y caos, pero también de humanidad, cercanía y sentido, incluso en medio de las “sillas voladoras”.
    En mi opinión, invita a los docentes a no perderse en la teoría y a centrarse en lo esencial: conectar con los alumnos, aprender continuamente y enseñar con vocación y compromiso.

  86. Lucia Miranda Granados dice: Responder

    Al leer el texto he podido comprender que este destaca el valor de lo sencillo. Ls motivación, el vínculo con ellos alumnos , la cooperación y la actitud del profe son fundamentales. No siempre hacen grandes recursos o métodos complejos, muchas veces, la clave está en la actitud, la pasión y la capacidad de conectar con los alumnos/as.

  87. María Gil Colorado dice: Responder

    Bajo mi punto de vista, este texto me parece muy cercano a la realidad de muchos profesores hoy en día. En este caso, lo de las sillas voladoras suena como algo exagerado pero realmente refleja bastante bien las dificultades y situaciones que se viven en algunas aulas. Me llama la atención cómo se muestra la teoría educativa que se enseña y los problemas reales que te encuentras cuando lo pones en prácticas; cómo pueden ser la falta de motivación y desinterés del alumnado. Lo más interesante son los mensajes positivos que se transmiten a pesar de ello, y la insistencia en adaptar los métodos de aprendizajes, en seguir aprendiendo y lo más importante de todo, no perder nunca la ilusión.

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