Ganas de aprender con energía

CUANDO SE DESTRUYE EL DESEO DE APRENDER…

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Qué pasa cuando un chico o chica de 14 años te dice NO QUIERO ESTUDIAR, NO ME GUSTA ESTUDIAR, ME ABURRO EN LA ESCUELA. Padres y profesores pueden llegar, con suerte, a una misma conclusión: es necesario un curso de técnicas de estudio, o unas clases de apoyo. Cuando se destruye el deseo de aprender es necesario preguntarse, ¿cómo restaurar este deseo?

Es posible que algunas de estas cosas ayuden pensando, por ejemplo, que si no hay ganas de aprender es por falta de pericia, porque el alumno no maneja bien las técnicas de estudio, etc., claramente indicando que muchos jóvenes de hoy no saben estudiar, siendo éste un importante problema ya metidos en la Educación Secundaria. Dicho sea de paso, hoy mucha gente tiene conciencia real de que la inmensa mayoría de los profesores piden a los alumnos estudiar, pero casi ninguno ha enseñado a hacerlo de verdad, dedicando un tiempo a técnicas y estrategias, ¡la realidad es que sistemáticamente nunca se enseñaron las técnicas de estudio en la escuela!, lo que implica que ahora no deberíamos quejarnos… En este convencimiento, y estando siempre a tiempo, se puede proponer un curso para enseñar a estudiar, si bien esto en muchas ocasiones se convierte en un absoluto fracaso.

A veces, buena parte de estos padres y profesores no comprenden que el problema no está en la técnica, el problema es anterior. Es el motor interno del alumno el que está apagado, el chico o la chica dicen NO desde su interior, dando como resultado la destrucción de su deseo de aprender… Se ha dicho que en ocasiones la escuela mata la creatividad, que la escuela destruye el deseo de aprender, pues bien, todos tenemos experiencias de este hecho de enorme importancia y de lo difícil que resulta recuperar para el estudio una persona con el deseo de aprender destruido.

Este es un problema común en la educación de hoy, pero padres y profesores se afanan en resolverlo con desigual suerte. Sin embargo, es frecuente la falta de un diagnóstico claro y una estrategia equivocada con la que tratamos de resolverlo.

¿Es posible restaurar este motor interno de aquellos alumnos cerrados hacia el aprendizaje, desganados de la vida que detestan aprender?

Ocurre que en muchas ocasiones ni los padres ni la escuela a menudo tienen ni tiempo, ni conocimiento, ni ganas. Y esto no deja de ser un problema.

¿Y qué mueve por dentro que transforma toda la persona? ¡La motivación! Y tenemos claro que la MOTIVACIÓN es el resultado del deseo más las expectativas más los facilitadores de todo ello. Si debilitamos alguno de ellos debilitamos a la motivación. Si fortalecemos estos elementos la motivación se hace fuerte y las ganas de aprender derrochan energía y creatividad.

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