Unidades didácticas: diseño, desarrollo y evaluación

Se ha definido a la Unidad Didáctica como una unidad de programación y actuación docente configurada por un conjunto de actividades que se desarrollan en un tiempo determinado, para la consecución de unos objetivos didácticos. Una unidad didáctica da respuesta a todas las cuestiones curriculares: al qué enseñar, cuándo enseñar, cómo enseñar y a la evaluación, todo ello en un tiempo claramente delimitado.

Siendo así, la unidad didáctica es la unidad básica de programación, la cual con una duración variable organiza un conjunto de actividades de enseñanza y aprendizaje y responde, en su máximo nivel de concreción, a todos los elementos del currículo: qué, cómo y cuándo enseñar y evaluar. Por ello la unidad didáctica supone una unidad de trabajo articulado y completa en la que se deben precisar los objetivos y contenidos, las actividades de enseñanza y aprendizaje y evaluación, los recursos materiales y la organización del espacio y el tiempo, así como todas aquellas decisiones encaminadas a ofrecer una adecuada atención a la diversidad del alumnado.

Para el desarrollo de cualquier unidad didáctica debemos considerar en primer lugar a quiénes va dirigida y en segundo lugar cómo vamos a desarrollarla. Estas dos preguntas son importantes si bien no se oculta que las otras (el qué, cuándo, etc.) son fundamentales para que la programación adquiera la suficiente coherencia para un aceptable desarrollo.

Atendiendo a quiénes va dirigida se considerarán aspectos cómo las capacidades físicas, intelectuales, el entorno, etc. Esto es fundamental por cuanto que hoy la escuela se encuentra inmersa en un escenario de respuesta a la diversidad y que, además, la misma tiene que abrirse a la comunidad, la cual le da sentido en todo momento.

El cómo llevarla a cabo adquiere un papel preponderante. En la respuesta a esta pregunta tenemos siempre a los principios metodológicos y teorías más aplicadas propuestas por las reformas de los últimos años, aquellas que se iniciaron en los 90 y que todavía hoy no han sido abandonadas: aprendizaje significativo y relevante, globalización, socialización, zona de desarrollo próximo, interdisciplinariedad, etc.

Las unidades didácticas de los distintos niveles educativos se ven sujetas a unos contenidos mínimos establecidos en el currículum, por tanto ni objetivos ni contenidos son novedosos, se convierten en innovadores en su implementación de las actividades en el aula.

 

Es importante este punto porque se demanda continuamente el desarrollo de propuestas innovadoras de trabajo áulico. Pues bien, las unidades didácticas serán innovadoras en la medida en que nosotros así las diseñemos y desarrollemos en el aula. No depende tanto de los objetivos como del enfoque y acción respecto de los mismos.

Cómo abordar el trabajo áulico no se reduce solamente al diseño de una serie de actividades y su implementación. El trabajo de aula debe abordarse siempre desde la acción reflexiva para la toma de decisiones sobre los cuatro elementos fundamentales que tienen que ver con el cómo enseñar. Estos cuatro componentes de la realidad curricular son: principios metodológicos, actividades de enseñanza-aprendizaje, variables organizativas espacio-temporales y medios, recursos y materiales.

En la búsqueda de la metodología adecuada es importante reconocer que debe partirse de un enfoque plurimetodológico, asignando al alumno un papel activo en donde se constituya como agente de su propio proceso educativo, el cual llevará a cabo en interacción con el medio.

Para desempeñar este papel activo debemos tener en cuenta las capacidades, motivaciones e intereses de cada niño y en base a éstas debemos respetar su propio ritmo personal. Esta no es sólo una cuestión moral, es también una medida pedagógica. Llevaremos así una educación personalizada, sin olvidarnos de potenciar la dimensión social de cada alumno, su integración en el grupo. Por otra parte, debe favorecerse una metodología investigativa, apoyada en el descubrimiento.

 

Es importante en la adopción de las estrategias metodológicas hacer uso de estas cuatro pautas fundamentales: crear situaciones de aprendizaje motivadoras, propiciar la explicitación de los esquemas previos, propiciar el progreso conceptual y promover situaciones de aplicación de lo aprendido.

Un elemento fundamental que cierra el esquema didáctico es la evaluación. Es conveniente destacar la evaluación como instrumento de orientación, adecuación y mejora de los procesos de enseñanza-aprendizaje. La evaluación es un instrumento y, además, toda una actitud que el docente proyecta continuamente sobre los educandos y las situaciones en las que se desenvuelven a diario. Es por ello que la evaluación deba ser continua, algo que permite regular y orientar de modo sistemático el proceso educativo. Esta evaluación tendrá por tanto un carácter formativo en cuanto que orienta y mejora el proceso educativo.

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