Nadar entre tiburones es lo propio de las emprendedoras valientes

Nadar entre tiburones es lo propio de las emprendedoras valientes.

En una sesión entre jóvenes emprendedores donde hablábamos de emprender y las circunstancias psicológicas, más en concreto, emocionales que supone para la persona todo emprendimiento, una de las emprendedoras, mujer, la más joven del grupo, afirmó algo que pareció salido del alma. Esta mujer, sin embargo, habló con la cautela propia de quien aún teme la tiranía de los poderosos que le rodean:

—Para mí, emprender es como nadar entre tiburones.

Nadie le había preguntado. Hablaba yo del combate interno que se produce siempre cuando emprendes y de la importancia de estar fuertes psicológicamente en cada fase del “proceso startup”. Pero, en un momento dado, esta joven emprendedora levantó su mano y casi sin que nadie le dijera “adelante”, tal vez para evitar que alguien impidiera regalarnos su pensamiento en voz alta, su sentimiento más profundo, dejó al grupo congregado sin palabras y pensando para adentro.

¿Es cierto, o no, que emprender es como nadar entre tiburones? Si no lo es pues adelante, vamos a emprender, es tarea fácil. ¿A qué esperas? Pero si lo es, ¿cómo nos armamos para estar entre tiburones? ¿Cómo puede emprenderse entre escualos?

Advierto que creo que es posible y hasta necesario. Más bien la discusión, y el tiempo que dedicamos a ello, no es si existen o no “tiburones”. Todos sabemos que en sentido real son una verdad como un templo y ¡en sentido figurado también!

¿Y por qué es necesario? Porque únicamente se aprende la dificultad, sí, ciertamente, nadando entre tiburones. Aprendemos cuando vivimos, estamos activos, nos movemos y nos enfrentamos a todo lo que nos rodea… Los tiburones no son nada para aquellos que han aprendido a sortearlos, evitarlos y domesticarlos. Los tiburones son interesantes, incluso, para aquellos que han logrado ponerlos a su servicio.

Haber vivido sin contacto con los “tiburones” es como vivir cada día sobreprotegidos, en espacios donde reina la felicidad de no hacer nada, pero a la primera de cambio perecer. ¿Quieres emprender en estas condiciones? No lo hagas, vas a fracasar.

Es por eso que emprender necesita “tiburones”, porque entonces el aprendizaje es más jugoso, el emprendimiento más satisfactorio y duradero. Incluso tu historia será más creíble.

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