Estrategias de enseñanza y aprendizaje en crisis

Una vez previsto lo que se va a enseñar (“qué enseñar”), respondiendo a la pregunta de cuáles son las intenciones educativas, es necesario diseñar una serie de estrategias y medios para alcanzarlas, o al menos, tomar una serie de decisiones que nos permitan experimentar cíclicamente, evaluar, reformular y mejorar progresivamente nuestro trabajo curricular. Esta cuestión depende, además, del enfoque que le demos a nuestro trabajo, es decir, de la concepción pedagógica y del diseño curricular que tengamos.

A las finalidades y objetivos adoptados en el currículum hay que asociar unas actividades que posibiliten su consecución, si bien la concepción de una actividad de enseñanza es mucho más amplia que la mera consecución del objetivo educativo. La consideración de esta serie de actividades y su integración en un acto didáctico es lo que constituye el “cómo enseñar”.

 

Las implicaciones son variadas. Cuando ordenamos las actividades, las secuenciamos, esto da lugar a una determinada estrategia de enseñanza, lo que sería básicamente una secuencia de actividades que el profesor decide como pauta de intervención en el aula.

En la discusión sobre los elementos que intervienen en la práctica educativa, uno de los ejes fundamentales no deja lugar a dudas en el siguiente planteamiento: debe haber una necesaria y estrecha interrelación entre los aspectos que se refieren al qué, al cómo y al cuándo enseñar y evaluar. Esta relación de los elementos que intervienen en la enseñanza y el aprendizaje se produce bajo una concepción teórico-pedagógica constructivista del aprendizaje y, por tanto, de la intervención pedagógica. ¿Hay otras concepciones psicopedagógicas que afectan a la enseñanza y aprendizaje? La respuesta es sí, si bien nuestras normativas educativas actuales beben de estas fuentes.

Si bien esta opción no prescribe ninguna forma concreta de abordar el cómo enseñar (a modo de receta), ningún método o estrategia de enseñanza determinada, incluye, no obstante, unos criterios generales que son orientaciones para el profesorado:

Necesidad de partir del nivel de desarrollo del alumno: las actividades que se planteen tienen que partir, por un lado, de las posibilidades de razonamiento y de aprendizaje del propio alumno y, por otro, de los conocimientos previos que posea.

ASPECTO CRÍTICO: cuando hablamos de conocimientos previos hacemos referencia en realidad y en concreto a los puntos de partida, porque el alumno puede igualmente tener falta de conocimiento, conocimientos aprendidos erróneamente, etc. Por tanto, son muchas las posibles decisiones que un docente puede llevar a cabo para que haya un verdadero aprendizaje significativo.

Necesidad de asegurar la construcción de aprendizajes significativos: esto supone que el aprendizaje sea realmente asimilado por el alumno; por tanto, ese aprendizaje no debe realizarse de una forma mecánica y el alumno debe poder relacionarlo con lo que sabe.

ASPECTO CRÍTICO: si aprender ciertas cosas pasa por el uso de la memoria, es decir, hay que memorizarlas, y para memorizar hay muchos métodos, entre ellos la repetición, entonces ¿qué pasa con aprender ciertas cosas de memoria? ¿Debe desterrarse la idea de aprender cosas de memoria?

Orientar la enseñanza de manera que fomente la autonomía en la adquisición de los aprendizajes. La intervención educativa debe tener como objetivo prioritario posibilitar que los alumnos realicen aprendizajes significativos por sí solos, es decir, que sean capaces de aprender.

ASPECTO CRÍTICO: ¿cuánto contribuye de verdad la educación formal y reglada de hoy al logro de este objetivo? ¿Por qué hay tantas lagunas en los alumnos en los terrenos de las Técnicas de Trabajo Intelectual? ¿Por qué no fueron trabajadas de manera esencial y concienzuda las Técnicas de Trabajo Intelectual en la Educación Primaria? (uno de cuyos objetivos es la autonomía del niño como “ser aprendiente”).

Aprender significativamente supone modificar los esquemas de conocimientos que se poseen. Para ello, el profesor debe diseñar actividades que le proporcionen información sobre el grado de conocimiento que tiene el alumno sobre la materia, actividades que amplíen los conocimientos poseídos y actividades que permitan establecer relaciones y formular conexiones.

ASPECTO CRÍTICO: modificar los esquemas de los alumnos no es fácil, depende de un conjunto complementario de actividades y medios, de proceder de una determinada forma, de una manera de hacer educación. No se trata de tener buenas intenciones, se trata de tener solvencia como docente en este terreno.

El aprendizaje significativo supone una intensa actividad por parte del alumno. Tal actividad se concibe como un proceso interno y no simplemente manipulativo, pues si no tiene lugar un proceso de reflexión sobre la acción, no se llevará a cabo una verdadera actividad intelectual.

ASPECTO CRÍTICO: si esto es así y, por tanto, este aprendizaje proviene de procesos de deliberación y reflexión dentro del aula, de indagación por parte de los alumnos, de procesos mentales que se van desarrollando (aspecto fundamental es que se trata de procesos internos), entonces ¿cómo es que hemos hecho de la educación fundamentalmente un juego, una actividad, un movimiento, una hiperacción e hiperactividad que huye del sosiego, la tranquilidad, la calma en el aula? ¿No enseña lo que no produce movimiento?

Una vez analizadas las orientaciones que todo currículo oficial prescribe, el equipo docente tiene que adoptar las decisiones oportunas sobre los principios metodológicos que van a regir su actividad, es decir, tiene que escoger o explicitar sus métodos, sin que ello signifique establecer rígidamente una única metodología de trabajo, sino que suponga una reflexión acerca de las líneas generales de intervención educativa. Esta forma de proceder garantiza la coherencia educativa aun permitiendo la pluralidad.

Different perspectives about engaging learners…

Las estrategias de aprendizaje pueden llegar a enfatizar la idea de que lo más importante es el aprendizaje mismo del alumno y que la enseñanza está a su servicio, todo lo cual no excluye la consideración de la unidad dialéctica entre la enseñanza y el aprendizaje, unidad que se produce mediante la fundamentación de la enseñanza en el conocimiento del proceso de aprendizaje y sus interrelaciones con el contenido y los objetivos.

Finalmente, las estrategias metodológicas de enseñanza-aprendizaje se ven condicionadas por una serie de factores que hemos de tener en cuenta en el momento de analizar y seleccionar las más adecuadas:

– El análisis de la estructura científica de la disciplina.

– La madurez de los sujetos a quienes va dirigido el aprendizaje.

– Los fines o valores que pretende desarrollar en la enseñanza.

– Los medios de que dispone el centro docente.

– El currículum vigente.

– La relación entre las áreas del currículum.

– Las bases implícitas o el pensamiento del profesorado.

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