Didáctica de la Educación Inicial y Básica ¿existe?

Hoy en día, cuando hablamos de Educación Inicial y Básica (Infantil y Primaria en muchos países), da la impresión de que el niño ha cobrado el papel protagonista que le corresponde y han quedado atrás las vicisitudes de la infancia reflejadas en una literatura que ha versado sobre el tema de una manera variopinta.

Considerando la cuestión hay que decir que, a pesar de la afirmación anterior, aún estamos lejos de este ideal. Han sido reconocidos determinados derechos, pero aún no goza plenamente de su derecho a ser niño y vivir como tal, sino que, en muchas ocasiones, los adultos, tal vez olvidando que un día lo fueron, exigen conductas inapropiadas para esa edad o, por el contrario, no dan pautas que le sirvan de referencia para guiarle hacia el ser adulto en plenitud.

 

Muy interesante para tener una opinión sobre esta cuestión la interesante obra de Neil Postman “La desaparición de la niñez” (1982).

La didáctica contempla la educación del niño como una totalidad y estudia la forma de enseñarle, teniendo en cuenta sus características evolutivas, respetando su singularidad y diferencias. Por ello considera sus aspectos biológicos, psicológicos, sociológicos y pedagógicos para atender sus necesidades primarias, secundarias y educativas, dentro de sus experiencias cotidianas que se desarrollan en la interacción con la familia y la escuela.

La idea general que sobreviene de la Educación Inicial y Básica como conceptos, después de la introducción de estos elementos iniciales, es que se trata de un sistema: puesto que es un conjunto de elementos (factores, agentes) que actúan solidariamente con vistas a una idea común; que ese sistema no está constituido por componentes idénticos sino por diversos conjuntos diferenciados: el medio socio-ambiental de pertenencia, las características de los sujetos, la acción educativa propiamente dicha, los mecanismos institucionales y/o marco normativo (legal, político, organizativo) que determina la intervención escolar.

Para entender mejor el círculo que se cierra en torno a la didáctica que interviene en estas etapas educativas tenemos que entender que:

La Educación Inicial es el primer nivel de etapa educativa y es necesario integrar en la escuela las experiencias cotidianas adquiridas en la familia. Se requiere elaborar un proyecto educativo coherente, que dé unidad a la vida del niño y a la colaboración de los padres.
La Educación Básica es la que asegura la correcta alfabetización, es decir, que enseña a leer, escribir, cálculo básico y algunos de los conceptos culturales considerados imprescindibles. Su finalidad es proporcionar a todos los alumnos una formación común que haga posible el desarrollo de las capacidades individuales motrices, de equilibrio personal, de relación y de actuación social con la adquisición de los elementos básicos culturales, los aprendizajes relativos mencionados anteriormente.
La Didáctica como disciplina pedagógica y como ámbito de intervención pedagógica estudia los procesos de enseñanza y aprendizaje, reflexiona sobre qué, cómo y cuándo enseñar y evaluar, investiga sobre el aprendizaje y enseñanza en la escuela y la familia, siendo este último un aspecto más novedoso, y apoya el aprendizaje contextualizado y constructivo a partir de las experiencias y vivencias del niño.
La educación familiar es el primer ámbito de socialización y educación del niño que, al incorporarse a la escuela, aporta un bagaje cultural de conocimientos previos que es muy necesario contemplar.

Así pues, ¿la didáctica se especializa en su intervención en la educación Inicial y Básica? Claramente sí. De su grado de análisis, comprensión e intervención especializada depende el éxito de esas formas de educación.

Una propuesta posible de análisis tiene en cuenta la necesidad de contextualizar el currículum de la Educación Inicial, relacionando los que han sido considerados como ámbitos de conocimiento y experiencia: Identidad y Autonomía Personal, Medio Físico y Social y Comunicación y Representación.

Por ello, en la mayoría de los países, los objetivos de la Educación Inicial se centran en torno al desarrollo en los niños de las siguientes capacidades: conocer su propio cuerpo y sus posibilidades de acción; observar y explorar su entorno familiar, social y natural; adquirir una progresiva autonomía en sus actividades habituales; aprender pautas elementales de convivencia; desarrollar sus habilidades comunicativas orales e iniciarse en el aprendizaje de la lectura y de la escritura; iniciarse en las habilidades numéricas básicas.

Al dar un paso más adelante comprobamos que la Educación Básica puede tener los siguientes objetivos generales: comprender y expresar textos orales y escritos en la propia lengua; comprender y expresar el sistema de numeración decimal y los automatismos de cálculo; conocer el entorno físico, social y cultural más inmediato; promover el ejercicio físico y la práctica del deporte; comprender una lengua extranjera y expresarse en ella de manera sencilla; potenciar la creatividad del alumnado, desarrollando capacidad técnica, manual, artística y estética; actuar con autonomía en actividades.

Siendo esto muy claro, me gusta preguntarme al final ¿por qué asistimos en tantos países europeos a un fracaso en los resultados y en los frutos de todo esto? (Como puede verse en las estadísticas del Programa PISA de la OCDE, evaluaciones realizadas cada 3 años a alumnos de 13 a 15 años, por tanto Secundaria, en áreas de Ciencia, Lectura y Matemáticas, los resultados europeos no son del todo brillantes. Yo me niego a hacer responsable solamente a lo que ocurre en Educación Secundaria, teniendo una importante responsabilidad, por tanto, ¿cuál es la responsabilidad de la Educación Primaria?

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