Para mejorar la educación – Hablan los profesores

Alumnos Master ESO Universidad de Huelva

Mejorar la educación es siempre necesario. Me refiero ahora a la educación escolar. Ocurre que en ocasiones esta mejora no es posible porque no hay una idea compartida sobre los problemas que aquejan a la educación, muchas veces simplemente porque no preguntamos a los profesores.

Yo he querido preguntar a estos profesores. Pero quiero advertir que ahora no estoy, en sentido estricto, delante de docentes, sino de aspirantes a esta noble profesión. Se trata de alumnos del Máster de Formación del Profesorado de Secundaria de la Universidad de Huelva (España), un grupo con el que desde el primer momento he conectado, gracias a las muy apreciables cualidades que compruebo que tienen de interés, motivación y ganas de transformar la educación. Esto marca la diferencia.

Preguntar a los futuros docentes

Nadie puede transformar algo sobre lo que previamente no ha reflexionado. No hay posibilidad de saber lo que le pasa, no hay idea, al menos certera, de qué y cómo hay que abordar esos cambios, necesarios siempre. El objetivo es siempre el mismo: mejorar lo que nos ha sido dado, algo que debe tenerse en cuenta porque no hay peor cosa que recibir la educación y “pasarla de mano” casi sin reflexionar sobre la misma.

Desde el primer momento debemos ser capaces de preguntarnos por la educación. ¿Es correcta la educación que hemos recibido? ¿Está bien orientada la formación? ¿Deberíamos haber sido formados en esto o en lo otro (algo que no ocurrió)? ¿Qué debe ser evitado en educación? ¿Qué es lo que más falta y no tenemos? Y así todas las preguntas que se nos ocurran. La falta de cuestionamiento es uno de los primeros cánceres del sistema educativo.

Preguntar y reflexionar sobre los problemas

Siendo así me gusta preguntar a mis alumnos, en esta ocasión futuros docentes de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato o Formación Profesional. Por aquí hay que empezar, por un ejercicio compartido y reflexivo sobre la educación, sus contenidos y sus formas. Y así todo lo demás. Que nada se escape a la reflexión. Repito, no hay nada peor que una actitud de conformismo sobre lo que hay.

Los de la foto de más arriba son los valientes. Alabo su compromiso, absolutamente necesario. Están en el mejor camino para mejorar la educación. Las preguntas que hice fueron dos:

  1. ¿Qué problemas tiene la educación escolar?
  2. ¿Qué problemas tiene la docencia?

Esta segunda la abordaremos en el artículo del viernes próximo.

clase vacía José Manuel Bautista lugar de aprendizaje

Los problemas de la educación

Después de un trabajo por equipos, los alumnos enumeraron lo que entendían eran los principales problemas de la educación. La reflexión había tenido un límite de tiempo, luego, lógicamente, seguir reflexionando les hubiera permitido enumerar nuevos problemas.

La moraleja es clara: la siempre necesaria posibilidad de reflexionar sobre la educación, en el sentido más general o más concreto del caso, nos va a permitir proyectar nuevas ideas, todas totalmente válidas y necesarias, aunque luego vayamos descartando las que sea. Esto es algo que no debe tener nunca límites, porque nunca vamos a terminar de mejorar la educación suficientemente.

Al finalizar el ejercicio, escribí en la pizarra lo que un responsable de cada grupo decía en voz alta. Una compañera, Patricia, nos ayudó escribiendo en una hoja todo ello, con tal de no perder estas ideas tan valiosas.

Voy a enumerar ahora estos problemas, para ir reflexionando sobre los mismos más adelante. No aparecen ordenados de ninguna forma, tal cual fueron enumerados por mis alumnos. Repito, son ideas valiosas y quiero que nos acompañen durante algunas semanas. Así pues, iré hablando de las mismas en los próximos días.

Qué problemas ven nuestros futuros docentes

  • Falta de disciplina en el aula.
  • Programa educativo estático y denso. Exceso de contenidos.
  • Desactualización de la escuela.
  • Promoción automática.
  • Falta de práctica-entrenamiento en la expresión oral.
  • Falso bilingüismo.
  • Falta de valoración de la profesión docente.
  • Bajo nivel de conocimiento exigido.
  • Masificación en las aulas.
  • Déficit en el desarrollo de competencias.
  • Exceso de teoría.
  • Desconexión con el mundo laboral.
  • Falta de respeto.
  • Falta de interdisciplinariedad.
  • Falta de experimentación y práctica.
  • Falta de material didáctico.
  • Alumnos pasivos.
  • Poco aprendizaje significativo.
  • Presencia de diferentes nacionalidades/culturas (no abordar esto convenientemente en el aula).
  • Contenido obsoleto de la materia respecto del ámbito laboral.
  • Uso de metodología monótona, poco motivadora y original.
  • Poco tiempo para asimilar los conceptos.

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